En una canción del grupo musical católico Hakuna se dice algo así como: ¿qué viste en mí?, que a pesar de mis pecados todavía dices que me amas...
Esto me ha hecho pensar: ¿Dios nos ama a pesar de nuestros pecados?, o, más bien, nos ama precisamente por ellos. Antes de que alguien se escandalice, me explico.
Dios nos ha creado libres y débiles, tanto que frecuentemente -al menos yo-, caemos en el pecado. Pero quizá es esto lo que Dios aprecia de nosotros -en realidad, lo único que puede apreciar, puesto que todo lo demás nos lo ha dado Él-. Aprecia que, a pesar de nuestra debilidad y torpeza, todavía queramos permanecer junto a Él.
El título de esta entrada hace referencia al pasaje en el que Cristo, ya resucitado, confirma a Pedro en el primado de la Iglesia (Juan, 21, 15-19). Pero no se limita a decírselo, sino que antes quiere recordarle su triple traición, cometida mientras Él está preso y siendo juzgado. Le recuerda que esa traición se produce justo después de que Pedro, fanfarrón, le asegure que daría su vida por Él. Por esto, le hace la triple pregunta: Pedro: ¿me amas más que estos? Cristo le está diciendo que conoce su debilidad, su impulsividad vana para ofrecer la vida y luego acobardarse; y lo hace justo antes de confirmarlo en el primado. Es como si le quisiese decir: "te conozco, sé que me has defraudado, pero, a pesar de esto que he visto en ti, te amo más de lo que tú me amas; y confío en ti".
Quizá Dios nos ama porque pecamos...; pero, como Pedro, confiamos en que Él nos siga amando y, por eso, queremos seguir a su lado. Es una idea que me suscita mucha esperanza, porque, de lo contrario... ¿qué sería de mí?

