domingo, 25 de enero de 2026

El Evangelio de san Juan (2)

 

Seguimos con el comienzo del Evangelio de San Juan. 

9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

La Palabra de Dios encarnada es la luz que alumbra a los hombres, que nos desvela el misterio del hombre: su origen, su destino y su razón de ser. Curiosamente, aunque el mensaje evangélico es sin duda la mejor noticia que puede difundirse, los hombres no hemos querido recibirlo. Quizá hemos preferido seguir nuestros criterios, porque respaldan mejor nuestra soberbia y nuestro egoísmo. El ser hijos de Dios no nos parece suficiente, ya que preferimos ser nuestros propios dioses... Y así nos va... El hombre actual, que primero rechazó la Palabra reivindicando la "razón", se ha desvinculado de su propia razón y ahora solo admite su voluntad: el hombre se empeña en ser lo que desea ser, aunque esto contradiga toda evidencia y racionalidad. Su nuevo dios, más que él mismo, es su deseo. Toda la ideología de género se basa en la quimera de considerar real lo que cada uno imagina como tal, por muy contrario que sea a la realidad.

Porque el hombre, su naturaleza, no ha sido creada por la sangre ni la carne ni la voluntad humana: ha sido creada por Dios; y él es el que mejor nos conoce y puede iluminarnos.. Pero no hemos querido escuchar su Palabra.

 



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