viernes, 26 de junio de 2026

La cruz

La cruz, el dolor en nuestra vidas, no es una prueba que Dios nos manda, aunque muchas veces así se diga, y mucho menos es un castigo.
La cruz, el dolor, es el regalo que Dios nos permite hacerle a Él.
Porque la única prueba fiable del amor es el sufrimiento. El amor puede ser auténtico cuando produce placer; pero la certeza de que es auténtico la alcanzamos cuando seguimos amando a pesar del dolor.
La cruz, el dolor, es la posibilidad mediante la cual Dios permite que le demostremos nuestro amor: a Él y a los demás. Y, porque nos ama, no quiere sustraernos a esa posibilidad.

lunes, 15 de junio de 2026

La Trinidad

Por supuesto, no pretendo haber entendido el misterio de la Santísima Trinidad; pero quizá si he comprendido un poco mejor su composición. Ha sido a raíz de una canción del grupo Hakuna. En un momento se refieren a la Trinidad como "Padre, Hijo y Amor Eterno", sustituyendo la habitual denominación de Espíritu Santo. Al principio me extrañó este cambio; pero después me emocionó. Según la teología cristiana, Dios-Padre es amor; y la fecundidad de ese amor engendra (no crea) desde la eternidad a Dios-Hijo, que es quien se encarnará en la naturaleza humana de Cristo, manteniendo también la naturaleza divina en una sola persona. El Hijo corresponde al amor del Padre y este amor recíproco de la divinidad es tan perfecto e intenso que se personifica: el Espíritu Santo no es creado ni engendrado, sino que procede eternamente del Padre y del Hijo. Pero, si como hemos visto, todo es fruto del amor, ese Espíritu, la tercera persona de la Trinidad, no tiene otra sustancia que el mismo amor, por lo que el nombre de Amor eterno le corresponde perfectamente.

El Espíritu Santo es la persona menos conocida de la Trinidad. De Él se predica que es quien actúa en el mundo y en las personas. Se le atribuyen los siete dones: sabiduría, entendimiento, ciencia, consejo, fortaleza, piedad y temor de Dios. También se mencionan sus doce frutos: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad. Pero su acción pasa inadvertida a los hombres, al contrario de lo que se atribuye al Padre (la creación) o al Hijo (la redención). No pongo en duda nada de lo anterior; pero la mención del coro de Hakuna al Amor Eterno, me sugiere que quizá sería más inteligible para nuestras torpes mentes presentar al Espíritu como dador de amor, que a la postre es lo que produce sus frutos y del que proceden sus dones. 

Gracias, Hakuna.

martes, 9 de junio de 2026

La cruz pastoral del Papa León XIV

El Papa León XIV ha retomado el estilo de la cruz pastoral (también llamada férula pontifical) que utilizó San Juan Pablo II, tan característica por tener el travesaño horizontal curvado hacia abajo en sus extremos. 


Pero, en vez de tratarse de un Cristo agonizante, que cuelga de sus brazos ya muerto, el Papa León lo ha sustituido por un Cristo resucitado, con los brazos elevados, a pesar de que todavía tiene los pies clavados al madero.          
Me gustaría saber qué interpretación le da el Papa León a esta imagen tan atípica. La Oficina papal para las Celebraciones Litúrgicas afirma que el Papa con esta imagen pretende unir la expresión del amor de Cristo muriendo en la Cruz con la manifestación de su triunfo resucitando. Esta es nuestra esperanza: que la muerte ya no tiene la última palabra. Pero este Cristo glorioso sobre la Cruz también nos transmite la idea de que nosotros, antes de resucitar, deberemos afrontar con esperanza el dolor humano, que no nos ha sido evitado, como no le fue evitado a Cristo.
La realidad es que el cristianismo nace en la Cruz, pero se fundamenta en la resurrección. Todo el amor que Cristo nos manifiesta en la Cruz se habría quedado en una simple heroicidad, en un asombroso sacrificio, si Él no hubiese resucitado, demostrándonos que su mensaje evangélico es cierto y que podemos seguir contando con Él "todos los días hasta el fin del mundo".
La Cruz me enamora, me infunde la caridad; pero es la resurrección en lo que se fundamenta mi fe y mi esperanza.