sábado, 1 de agosto de 2026

El justo debe ser humano

Dice el libro de la Sabiduría (12, 18-19) refiriéndose a la conducta de Dios: 

Tú nos juzgas con bondad y nos gobiernas con gran amor; porque sabes usar tu poder, y lo aplicas cuando quieres. Actuando así, enseñaste a tu pueblo que el hombre justo debe ser humano, e infundiste a tus hijos la esperanza, porque dejas arrepentirse a los que pecan.

Porque si Dios nos juzga con bondad, el hombre, en especial el justo, también debe ser bondadoso (humanitario) con los demás, incluso con los que pecan, porque siempre tendrán la posibilidad de arrepentirse y alcanzar el perdón.

En el Evangelio encontramos muchos pasajes que son reiteración de esto: "no juzguéis y no seréis juzgados"; "no he venido a buscar a los justos, sino a los pecadores"; "saca primero la viga de tu ojo para poder sacar después la paja del ojo ajeno"; "perdonad hasta setenta veces siete"...

El cristianismo es la religión del amor, pero también -o quizá por eso- es la religión de la misericordia y el perdón, que reconoce la debilidad humana y siempre da otra oportunidad.

Es una lástima que, por una serie de errores cometidos en nombre del cristianismo, esto no se reconozca o, incluso, se califique al cristianismo como una religión intransigente. Los hechos (la caridad desplegada siempre por los buenos cristianos) y los dichos (el propio Evangelio) demuestran lo contrario.

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