sábado, 29 de agosto de 2026

La sabiduría de Dios

San Pablo, en su primera carta a los Corintios [1, 19-21]habla de la sabiduría de los hombres y la de Dios:
Como está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y confundiré el entendimiento de los inteligentes». ¿En qué queda el filósofo? ¿Cómo queda el experto en la Escritura? ¿Dónde está el intelectual que discute sobre asuntos de este mundo? Dios ha convertido en tontería la sabiduría de este mundo. El mundo en su propia sabiduría, no conoció a Dios. Así que, Dios en su propia sabiduría, prefirió salvar a los que creen por medio de la tontería del mensaje que anunciamos.
La humanidad, con la revolución industrial y el dominio de la técnica, consideró que su sabiduría era suficiente como para dirigir sus designios; y los asombrosos avances posteriores no han hecho sino incrementar esta apreciación. Se desechó el conocimiento por la fe y se basó todo en el conocimiento científico y la razón humana. Tal fue la confianza del hombre en estas dos fuentes de conocimiento que acabó convencido de que cualquier cosa que su razón decidiese sería correcta. Y no se paró para comprobar si dicha razón podía llevarlo al error. Lo peor no fueron esos errores, sino la soberbia que se suscitó en el hombre, al considerarse dueño de sus designios y conocedor supremo de su naturaleza. Y, con el tiempo, tras forzar su razón para que coincidiese con su deseo, acabó considerando que ambas coincidían: y, entonces, fue el deseo humano, el que dirigió sus designios.

En la actualidad, en gran parte de la civilización occidental, considerada el culmen del progreso humano, se ha rechazado la razón y justificado actitudes realmente irracionales, que no corresponden ni a lo que el conocimiento científico revela al hombre ni a lo que le indica su razón. Simplemente, la realidad es lo que cada hombre quiere que sea. No es que la única fuente del conocimiento, como regidor de la vida humana, sea el propio deseo, sino que se ha desechado la posibilidad de contrastar ese deseo con cualquier tipo de conocimiento.

En la época de los asombrosos avances científicos, el hombre, como tal, se ha vuelto irracional. Al parecer, y esto es paradójico, solo aquellos que todavía dudan de su razón y confían en su fe, siguen actuando de forma racional: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y confundiré el entendimiento de los inteligentes» Dios ha convertido en tontería la sabiduría de este mundo... Y san Pablo ya lo anunció hace veinte siglos.

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