He estado casi séis meses sin escribir nada, debido a varios factores que me han mantenido lejos de este blog.
Trataré de volver cuanto antes, ya que nuestro querido Papa Francisco nos da frecuentes temas sobre los que comentar.
Hay quien piensa que fe es lo opuesto a razón. Hay quien piensa que los que tenemos fe no somos personas razonables. No comparto estas opiniones; y para mostraros que en la razón hay mucha parte de fe y que en la fe hay mucha parte de razón, es para lo que comienzo este blog (28-9-2005).
lunes, 23 de septiembre de 2013
lunes, 25 de marzo de 2013
Lunes Santo
Entramos en la Semana para la que nos hemos preparado durante toda la Cuaresma.
El Lunes Santo es como el comienzo de la Pasión: podríamos fijarnos en la oración en el huerto de los olivos.
Después de celebrar la Pascua rodeado del cariño de sus apóstoles (Judas se marchó pronto), de tener con ellos el gesto de humildad del lavatorio de los piés y de instituir la Eucaristía, les pide que recen con Él durante una hora. Pero los apóstoles caen adormecidos.
No es que no lleguen a cumplir sus brabuconas promesas de que darían la vida por el Maestro, es que simplemente se quedan dormidos, ignoran todo el peligro y dejan solo al Señor.
¡Qué inexplicable es la debilidad humana!
Se entiende que Pedro, por miedo a la soldadesca y a los criados del Sumo Sacerdote, negara a su Señor tres veces; pero no se puede entender que dejen solo a su Señor (por dos veces les encontrará dormidos) después de que éste les hubiese... "amado hasta el extremo", ni siquiera pudieron velar una hora...
Entonces, Jesús no pudo contar ni con la compañía ni el cariño de los que le querían de veras...; todavía podemos remediarlo.
El Lunes Santo es como el comienzo de la Pasión: podríamos fijarnos en la oración en el huerto de los olivos.
Después de celebrar la Pascua rodeado del cariño de sus apóstoles (Judas se marchó pronto), de tener con ellos el gesto de humildad del lavatorio de los piés y de instituir la Eucaristía, les pide que recen con Él durante una hora. Pero los apóstoles caen adormecidos.
No es que no lleguen a cumplir sus brabuconas promesas de que darían la vida por el Maestro, es que simplemente se quedan dormidos, ignoran todo el peligro y dejan solo al Señor.
¡Qué inexplicable es la debilidad humana!
Se entiende que Pedro, por miedo a la soldadesca y a los criados del Sumo Sacerdote, negara a su Señor tres veces; pero no se puede entender que dejen solo a su Señor (por dos veces les encontrará dormidos) después de que éste les hubiese... "amado hasta el extremo", ni siquiera pudieron velar una hora...
Entonces, Jesús no pudo contar ni con la compañía ni el cariño de los que le querían de veras...; todavía podemos remediarlo.
lunes, 18 de marzo de 2013
Mi matrimonio (y II)
Dicen los entendidos que el amor matrimonial debe tener tres características: ser pleno, permanecer fiel y ser fecundo.
Creo que en nuestro matrimonio dichas características se dieron en plenitud.
Nuestro amor matrimonial afectaba a la totalidad de nuestras vidas, sin que hubiese ni un aspecto ni un momento en el que no estuviese presente: nos dimos recíprocamente sin reservarnos nada.
La fidelidad fue absoluta, no sólo desde que nos casamos, sino que ambos mantuvimos esa fidelidad desde siemrpe, incluso antes de conocernos; y por supuesto la seguimos manteniendo a pesar de nuestra separación. Personalmente, cuando decidí recibir por esposa a mi mujer, rechace la posibilidad de que en el futuro hubiese otra mujer, ni siqueira en caso de enviudar.
Creo que la manifestación de nuestra fecundidad es evidente: de los catorce embarazos nacieron nueve hijos, de los que viven ocho. Tenemos una nieta y están de camino otros dos nietos. Pero esta fecundidad no ha sido solo demográfica. Creo que como matrimonio hemos podido ayudar a mucha otra gente y participar en numerosas iniciativas.
A pesar de la separación actual, impuesta por una fatalidad que Dios ha consentido, mi matrimonio sigue afectando a toda mi vida, me mantengo fiel (con la Gracia de Dios) y ahí siguen los frutos de su fecundidad...: creo que puedo seguir poniendo en el perfil de este blog que estoy casado...
Y eso no es óbice para que, en opinión de mi anónimo comentarista, siga siendo "un mierda"...; pero un mierda casado.
Creo que en nuestro matrimonio dichas características se dieron en plenitud.
Nuestro amor matrimonial afectaba a la totalidad de nuestras vidas, sin que hubiese ni un aspecto ni un momento en el que no estuviese presente: nos dimos recíprocamente sin reservarnos nada.
La fidelidad fue absoluta, no sólo desde que nos casamos, sino que ambos mantuvimos esa fidelidad desde siemrpe, incluso antes de conocernos; y por supuesto la seguimos manteniendo a pesar de nuestra separación. Personalmente, cuando decidí recibir por esposa a mi mujer, rechace la posibilidad de que en el futuro hubiese otra mujer, ni siqueira en caso de enviudar.
Creo que la manifestación de nuestra fecundidad es evidente: de los catorce embarazos nacieron nueve hijos, de los que viven ocho. Tenemos una nieta y están de camino otros dos nietos. Pero esta fecundidad no ha sido solo demográfica. Creo que como matrimonio hemos podido ayudar a mucha otra gente y participar en numerosas iniciativas.
A pesar de la separación actual, impuesta por una fatalidad que Dios ha consentido, mi matrimonio sigue afectando a toda mi vida, me mantengo fiel (con la Gracia de Dios) y ahí siguen los frutos de su fecundidad...: creo que puedo seguir poniendo en el perfil de este blog que estoy casado...
Y eso no es óbice para que, en opinión de mi anónimo comentarista, siga siendo "un mierda"...; pero un mierda casado.
sábado, 16 de marzo de 2013
Mi matrimonio
El comentario realizado anónimamente a mi última entrada me obliga a hablar de algo que hasta ahora había preferido no comentar; y que me afecta muy personalmente.
Para los católicos el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer para TODA la vida. De esta forma, cuando uno se casa permanece casado hasta que la muerte disuelve el vínculo.
Por motivos que sólo conciernen a mi mujer y a mí, tuvimos que separarnos hace ahora un año, lo que resultó muy doloroso para nosotros y nuestros hijos. Pero yo me sigo considerando casado, no sólo porque permanece el vínculo sacramenteal, sino porque gran parte de lo que es un matrimonio pervive en nuestra relación.
Como cursillista prematrimonial, enseñé muchas veces a parejas de novios que el amor matrimonial tiene tres manifestaciones: preferir, buscar el bien del otro y dar sin recibir nada a cambio.
Pues bien, yo preferí a mi esposa antes que a todas las demás mujeres, de forma que ha sido la única mujer en mi vida; y ahora, en mi siutación de separado, sigo manteniendo esa preferencia ya que sigo excluyendo a todas las demás.
Siempre busqué el bien de mi esposa, tanto material como espiritual; y ahora, que la falta de convivencia ya no me permite seguir haciéndolo, le sigo deseando lo mejor.
Al recibirla como mi esposa, no sólo le di todo lo que tenía, sino que me di yo mismo. Es cierto que durante nuestra convivencia, ella se esforzó en corresponder y darme lo mejor de sí misma; pero ahora que estamos separados, soy yo quien sigue manteniendo económicamente a esa familia sin poder recibir ni la compañía, ni el cariño, ni la ayuda que antes recibía; y esto me supone la mayor parte parte de los ingresos que obtengo con mi trabajo.
Así que, de una manera mucho menos agradable para mí, puedo seguir diciendo que estoy casado, que tengo ocho hijos y que voy a tener dos nietos más antes de fin de año.
Con la Gracia de Dios, por supuesto...
Para los católicos el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer para TODA la vida. De esta forma, cuando uno se casa permanece casado hasta que la muerte disuelve el vínculo.
Por motivos que sólo conciernen a mi mujer y a mí, tuvimos que separarnos hace ahora un año, lo que resultó muy doloroso para nosotros y nuestros hijos. Pero yo me sigo considerando casado, no sólo porque permanece el vínculo sacramenteal, sino porque gran parte de lo que es un matrimonio pervive en nuestra relación.
Como cursillista prematrimonial, enseñé muchas veces a parejas de novios que el amor matrimonial tiene tres manifestaciones: preferir, buscar el bien del otro y dar sin recibir nada a cambio.
Pues bien, yo preferí a mi esposa antes que a todas las demás mujeres, de forma que ha sido la única mujer en mi vida; y ahora, en mi siutación de separado, sigo manteniendo esa preferencia ya que sigo excluyendo a todas las demás.
Siempre busqué el bien de mi esposa, tanto material como espiritual; y ahora, que la falta de convivencia ya no me permite seguir haciéndolo, le sigo deseando lo mejor.
Al recibirla como mi esposa, no sólo le di todo lo que tenía, sino que me di yo mismo. Es cierto que durante nuestra convivencia, ella se esforzó en corresponder y darme lo mejor de sí misma; pero ahora que estamos separados, soy yo quien sigue manteniendo económicamente a esa familia sin poder recibir ni la compañía, ni el cariño, ni la ayuda que antes recibía; y esto me supone la mayor parte parte de los ingresos que obtengo con mi trabajo.
Así que, de una manera mucho menos agradable para mí, puedo seguir diciendo que estoy casado, que tengo ocho hijos y que voy a tener dos nietos más antes de fin de año.
Con la Gracia de Dios, por supuesto...
miércoles, 13 de marzo de 2013
¡¡Habemus Papam!!
Ya tenemos de nuevo Papa en la Iglesia; sólo han sido trece días de sede vacante.
Y es el primer Papa argentino, el primer Papa jesuíta y el primero en adoptar el nombre de Francisco; y en su primera aparición ha dejado bien claro que no se siente sujeto por el "protocolo vaticano", sino que va a ser él mismo. Creo que en su sede de Buenos Aires también imprimió un estilo muy personal y bastante sencillo.
Y si a la sede de Pedro ha llegado un Francisco como el de Asís; o como el de Sales (patrono de los periodistas), o como el de Javier, misionero de tierras nuevas, entonces es de esperar que imprima a la Iglesia la sencillez,la doctrina y el ardor apostólico de éstos.
Seguro que el Espíritu Santo lo tiene todo muy bien planeado; a nosotros sólo nos queda dejarle hacer, que no es poco...
Y es el primer Papa argentino, el primer Papa jesuíta y el primero en adoptar el nombre de Francisco; y en su primera aparición ha dejado bien claro que no se siente sujeto por el "protocolo vaticano", sino que va a ser él mismo. Creo que en su sede de Buenos Aires también imprimió un estilo muy personal y bastante sencillo.
Y si a la sede de Pedro ha llegado un Francisco como el de Asís; o como el de Sales (patrono de los periodistas), o como el de Javier, misionero de tierras nuevas, entonces es de esperar que imprima a la Iglesia la sencillez,la doctrina y el ardor apostólico de éstos.
Seguro que el Espíritu Santo lo tiene todo muy bien planeado; a nosotros sólo nos queda dejarle hacer, que no es poco...
viernes, 1 de marzo de 2013
El Papa emérito
Desde ayer "non habemus Papam" estamos sin Papa, lo que me produce una sensación como de horfandad espiritual: los católicos sabemos que el Papa está allí en el Vaticano velando por nosotros...; pero ahora ya no está.
De todos modos no es la misma horfandad que cuando un Papa fallece, porque ahora sabemos que Benedicto XVI sigue rezando al Padre por la Iglesia, aunque ya no le veamos.
Si la principal función de un Papa es ser guía espiritual de los católicos, entonces Benedicto XVI continúa prestando ese servicio: con su oración, con su consejo -si es que se lo piden- y con el ejemplo de su vida y su retiro -que servirá a los Cardenales electores de modelo de cómo debe ser un Papa.
Y a quien todo esto no le consuele de estar sin Papa, que recurra a nuestros refugios seguros: el Sagrado Corazón de Jesús y el Dulce corazón de María. Al fin y al cabo, a Cristo lo tenemos siempre, incluso cuando su Vicario se retira o fallece.
De todos modos no es la misma horfandad que cuando un Papa fallece, porque ahora sabemos que Benedicto XVI sigue rezando al Padre por la Iglesia, aunque ya no le veamos.
Si la principal función de un Papa es ser guía espiritual de los católicos, entonces Benedicto XVI continúa prestando ese servicio: con su oración, con su consejo -si es que se lo piden- y con el ejemplo de su vida y su retiro -que servirá a los Cardenales electores de modelo de cómo debe ser un Papa.
Y a quien todo esto no le consuele de estar sin Papa, que recurra a nuestros refugios seguros: el Sagrado Corazón de Jesús y el Dulce corazón de María. Al fin y al cabo, a Cristo lo tenemos siempre, incluso cuando su Vicario se retira o fallece.
jueves, 28 de febrero de 2013
Prioridad de la fe, primado de la caridad
Éste es el título de la cuarta y última parte de la carta cuaresmal de este magnífico Papa que se nos está yendo en estos momentos. Ya sé que vamos a querer muchísimo al próximo, pero eso no evitará que echemos de menos a Bendicto XVI, al igual que echamos de menos a Juan Pablo II...
Volvamos a la carta cuaresmal...
Esta cuarta parte es el resumen de todo lo anterior, la aclaración final. Primero se produce la Fe, el conocimeinto de lo divino; e inmediatamente nace la adehesión del corazón a la verdad conocida. Si no es así, es que entonces no hemos captado esa verdad...
Dejemos explicarse al Papa:
La fe, don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado,... la fe graba en el corazón y la mente la firme convicción de que precisamente este Amor es la única realidad que vence el mal y la muerte. Por su parte, la caridad nos hace entrar en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo, nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Espíritu Santo nos hace partícipes de la abnegación propia de Jesús: filial para con Dios y fraterna para con todo hombre. Todo parte de la humilde aceptación de la fe («saber que Dios nos ama»), pero debe llegar a la verdad de la caridad («saber amar a Dios y al prójimo»)...
Que el Padre otorgue a Benedicto XVI la paz que se merece y el Espíritu ilumine a los que han de elegir a su sucesor, para que se dejen guiar por sus mociones y no por sus preferencias.
Volvamos a la carta cuaresmal...
Esta cuarta parte es el resumen de todo lo anterior, la aclaración final. Primero se produce la Fe, el conocimeinto de lo divino; e inmediatamente nace la adehesión del corazón a la verdad conocida. Si no es así, es que entonces no hemos captado esa verdad...
Dejemos explicarse al Papa:
La fe, don y respuesta, nos da a conocer la verdad de Cristo como Amor encarnado y crucificado,... la fe graba en el corazón y la mente la firme convicción de que precisamente este Amor es la única realidad que vence el mal y la muerte. Por su parte, la caridad nos hace entrar en el amor de Dios que se manifiesta en Cristo, nos hace adherir de modo personal y existencial a la entrega total y sin reservas de Jesús al Padre y a sus hermanos. Infundiendo en nosotros la caridad, el Espíritu Santo nos hace partícipes de la abnegación propia de Jesús: filial para con Dios y fraterna para con todo hombre. Todo parte de la humilde aceptación de la fe («saber que Dios nos ama»), pero debe llegar a la verdad de la caridad («saber amar a Dios y al prójimo»)...
Que el Padre otorgue a Benedicto XVI la paz que se merece y el Espíritu ilumine a los que han de elegir a su sucesor, para que se dejen guiar por sus mociones y no por sus preferencias.
martes, 26 de febrero de 2013
El lazo indisoluble entre fe y caridad
En la tercera parte de su carta, el Papa Benedicto nos sigue insitiendo en la unidad que debe existir entre Fe y Caridad, porque cualquiera de las dos se queda totalmente coja sin la otra: ni la Fe puede sustituir a las obras, ni las obras pueden sustituir a la Fe.
Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista. La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios.
Por esto, en la Iglesia la misión de transmitir el Evangelio ha estado siempre unida al servicio a los hermanos y la preocupación por sus necesidades tanto espirituales como materiales: porque el servicio a Dios se debe concretar siempre en el servicio a los hombres.Pero el Papa nos hace dos advertencias al respecto:
Para una vida espiritual sana es necesario rehuir tanto el fideísmo como el activismo moralista. La existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte del encuentro con Dios para después volver a bajar, trayendo el amor y la fuerza que derivan de éste, a fin de servir a nuestros hermanos y hermanas con el mismo amor de Dios.
- La prioridad corresponde siempre a la relación con Dios y el verdadero compartir evangélico debe estar arraigado en la fe.
- La mayor obra de caridad es precisamente la evangelización, es decir, el servicio de la Palabra.
viernes, 22 de febrero de 2013
La caridad como vida en la fe
Vamos a seguir aprovechando las enseñanzas de este magnífico Papa, cuando sabemos que sólo nos quedan séis días.
En el segundo punto de su carta cuaresmal, el Papa sigue insistiendo que la única forma de vivir nuestra Fe es en la Caridad:
Toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama.
¡Qué importante es ese estupor que Dios debe producir en nosotros cuando se nos revela! Y mucho mayor estupor cuando descubrimos que todo lo hace por amor a nosotros. Por esto, nuestra única respuesta a la Fe descubierta puede ser el amor:
Cuando dejamos espacio al amor de Dios, nos hace semejantes a Él, partícipes de su misma caridad. Abrirnos a su amor significa dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar con Él, en Él y como Él; sólo entonces nuestra fe llega verdaderamente «a actuar por la caridad» y Él mora en nosotros.
Y es que el Cristianismo es en el fondo una magnífica historia de amor: es la historia de un Dios que crea por amor, de unas criaturas que se enamoran de ese Dios en cuanto le conocen y del amor que debe demostrarse entre ellas. El Papa lo explica mejor:
Con la fe se entra en la amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad
Todos los dogmas, toda la moral, toda la liturgia, sin el amor a Dios no son nada...; con el amor a Dios, cobran la inmensa importancia que tienen, porque se convierten en el reflejo de ese amor.
En el segundo punto de su carta cuaresmal, el Papa sigue insistiendo que la única forma de vivir nuestra Fe es en la Caridad:
Toda la vida cristiana consiste en responder al amor de Dios. La primera respuesta es precisamente la fe, acoger llenos de estupor y gratitud una inaudita iniciativa divina que nos precede y nos reclama.
¡Qué importante es ese estupor que Dios debe producir en nosotros cuando se nos revela! Y mucho mayor estupor cuando descubrimos que todo lo hace por amor a nosotros. Por esto, nuestra única respuesta a la Fe descubierta puede ser el amor:
Cuando dejamos espacio al amor de Dios, nos hace semejantes a Él, partícipes de su misma caridad. Abrirnos a su amor significa dejar que él viva en nosotros y nos lleve a amar con Él, en Él y como Él; sólo entonces nuestra fe llega verdaderamente «a actuar por la caridad» y Él mora en nosotros.
Y es que el Cristianismo es en el fondo una magnífica historia de amor: es la historia de un Dios que crea por amor, de unas criaturas que se enamoran de ese Dios en cuanto le conocen y del amor que debe demostrarse entre ellas. El Papa lo explica mejor:
Con la fe se entra en la amistad con el Señor; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad
Todos los dogmas, toda la moral, toda la liturgia, sin el amor a Dios no son nada...; con el amor a Dios, cobran la inmensa importancia que tienen, porque se convierten en el reflejo de ese amor.
jueves, 21 de febrero de 2013
Fe y caridad
La carta del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma de 2013 está perfectamente armonizada con su declaración del año de la Fe en su carta Porta Fidei; tanto, que casi no habla de los típicos temas cuaresmales: oración, limosna y ayuno. Pero, en cualquier caso, es otro de sus magistrales escritos en el que viene a remachar la necesidad de compaginar Fe y Caridad.
Empieza recordándonos lo que ya nos dijo en su encíclica Deus Caritas est: no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida...
Es decir, el Cristianismo es la adhesión a una Persona a la que se ama, más que una adhesión a una idea o una moral, por muy alta que esta sea. Sin amar a Cristo no se puede ser cristiano. Pero el Papa nos aclara que no se trata de un amor sensiblero... El encuentro con Dios Amor no sólo comprende el corazón, sino también el entendimiento: El reconocimiento del Dios vivo es una vía hacia el amor, y el sí de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto único del amor.
El auténtico amor está siempre en evolución, por esto, el Cristianismo será el seguimiento de Cristo cada vez más de cerca; y la mejor manera de acercarnos a Él es acercándonos a los demás: El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor ―«caritas Christi urget nos» ―, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo.
La mejor prueba de que estamos amando a Cristo como Él quiere ser amado es que compartimos ese amor con los demás; en caso contrario, pequeño es nuestro amor.
La Fe nos muestra el amor de Dios y sirve de la espoleta para iniciar nuestro amor en respuesta al suyo; si este segunda paso no se llega a dar... vana es nuestra Fe. En palabras del Papa: la principal actitud característica de los cristianos es precisamente «el amor fundado en la fe y plasmado por ella...
No se puede explicar mejor... vamos a echar de menos la sabiduría y claridad de este Papa... ¡Pero seguro que el Espíritu ya nos tiene preparado algo mejor aún!
Empieza recordándonos lo que ya nos dijo en su encíclica Deus Caritas est: no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida...
Es decir, el Cristianismo es la adhesión a una Persona a la que se ama, más que una adhesión a una idea o una moral, por muy alta que esta sea. Sin amar a Cristo no se puede ser cristiano. Pero el Papa nos aclara que no se trata de un amor sensiblero... El encuentro con Dios Amor no sólo comprende el corazón, sino también el entendimiento: El reconocimiento del Dios vivo es una vía hacia el amor, y el sí de nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el acto único del amor.
El auténtico amor está siempre en evolución, por esto, el Cristianismo será el seguimiento de Cristo cada vez más de cerca; y la mejor manera de acercarnos a Él es acercándonos a los demás: El cristiano es una persona conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor ―«caritas Christi urget nos» ―, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo.
La mejor prueba de que estamos amando a Cristo como Él quiere ser amado es que compartimos ese amor con los demás; en caso contrario, pequeño es nuestro amor.
La Fe nos muestra el amor de Dios y sirve de la espoleta para iniciar nuestro amor en respuesta al suyo; si este segunda paso no se llega a dar... vana es nuestra Fe. En palabras del Papa: la principal actitud característica de los cristianos es precisamente «el amor fundado en la fe y plasmado por ella...
No se puede explicar mejor... vamos a echar de menos la sabiduría y claridad de este Papa... ¡Pero seguro que el Espíritu ya nos tiene preparado algo mejor aún!
lunes, 11 de febrero de 2013
Un gran hombre, hasta en su despedida.
Benedicto XVI anuncia su renuncia para el próximo 28 de febrero; que Dios le conceda la paz que su alma necesita y se ha ganado con un continuo y enorme servicio a la Iglesia. Sus palabras no pueden ser más sencillas, humildes y claras:
Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI
Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI
No temáis (2)
Continúo con la anterior entrada.
En muchas otras ocasiones, comprobamos en el Evangelio que Jesús tiene que tranquilizar a los hombres a los que se aparece o a los que va a pedir o dar algo. Somos tan cortos de miras que cualquier acción de lo sagrado en nuestras vidas nos hace tambalear; y muchas veces, a pesar de que reiteradamente comprobamos que las "intromisiones" de Dios en nuestra vida -que tanto nos inquietan- a la larga son muy beneficiosas...
El Señor, cuando elige a sus apóstoles o envía a sus discípulos, les anima a afrontar las dificultades sin miedo:
No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron. (Lc 5, 4-11)
En muchas otras ocasiones, comprobamos en el Evangelio que Jesús tiene que tranquilizar a los hombres a los que se aparece o a los que va a pedir o dar algo. Somos tan cortos de miras que cualquier acción de lo sagrado en nuestras vidas nos hace tambalear; y muchas veces, a pesar de que reiteradamente comprobamos que las "intromisiones" de Dios en nuestra vida -que tanto nos inquietan- a la larga son muy beneficiosas...
El Señor, cuando elige a sus apóstoles o envía a sus discípulos, les anima a afrontar las dificultades sin miedo:
No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron. (Lc 5, 4-11)
No les
tengáis miedo, pues nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni
secreto que no llegue a saberse. No tengáis miedo a los que matan el
cuerpo, pero no pueden matar el alma [Mt 10, 26-31]
A
vosotros amigos míos, os digo: no tengáis miedo a los que matan el
cuerpo y después de esto no pueden hacer
nada mas... Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No temáis
vosotros valéis mas que muchos pajarillos [Lc 12, 4-7]
Cuando os
lleven a las sinagogas y ante los magistrados y las autoridades, no os
preocupeis de como defenderos, o qué teneis que decir, porque el Espiritu
Santo os ensenara en aquella hora que es lo que hay que decir [Lc 12, 11-12; Mc
13, 11]
No temáis, pequeño
rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Vended vuestros
bienes y dad limosna [Lc 12, 32-33]
Y cuando piensan que van a perecer en medio de una tempestad en el lago, a pesar de estar acompañados por el mismo Jesús, les tiene que recriminar:
Por que
os asustáis, hombres de poca fe? [Mt 8, 26; Mc 4, 40]
En dos ocasiones en las que se les presenta con todo su poder y majestad, ante el temor de los apóstoles, tiene que tranquilizarlos:
Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dejaron: (es un fantasma! Y llenas de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús les hablo: -Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo. [Mt 14, 26-27; Mc 6, 50]
Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dejaron: (es un fantasma! Y llenas de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús les hablo: -Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo. [Mt 14, 26-27; Mc 6, 50]
Los discípulos al oírlo [la voz del cielo, durante la transfiguración] cayeron de bruces llenos de temor. Entonces se acerco Jesús y los toco y les dijo: Levantaos y no tengáis miedo [Mt 17, 6]
Y a quienes se le acercan a pedir su favor, pero les impresiona la persona de Cristo, tiene que animarles a que se acojan a su misericordia sin miedo:
Jesús, al oír lo que hablaban [que la hija de Jairo ya había muerto], le dice al jefe de la sinagoga [Jairo]: no temas, tan solo ten fe. [Mc 5, 36; Lc 8,50]
Jesús, al oír lo que hablaban [que la hija de Jairo ya había muerto], le dice al jefe de la sinagoga [Jairo]: no temas, tan solo ten fe. [Mc 5, 36; Lc 8,50]
Y a la hemorroísa que se atreve a tocar la orla de su manto para quedar curada:
Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado [Mt 9, 22]
Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado [Mt 9, 22]
Pero a pesar de todas estos mensajes evangélicos, las intervenciones divinas nos siguen asustando.
domingo, 10 de febrero de 2013
No temáis
Sigo con la penúltima entrada.
Efectivamente, Dios mismo sabe que nosotros nos sentimos "estorbados" por sus planes, porque alteran los nuestros; y nuestra fe no es lo suficientemente fuerte para fiarnos más de sus planes que de los nuestros.
Por esto, podemos comprobar en el Evangelio que, cada vez que Dios pretende irrumpir en los planes humanos, empieza su mensaje tranquilizando al destinatario con un "no temáis". Transcribiré los casos más significativos en los que esto ocurre.
El ángel -mensajero del Señor-, en las ocasiones en que anuncia a los hombres la llegada del precursor o del Señor, comienza por tranquilizar al sus oyentes:
No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Juan [Lc 1, 13;]
Efectivamente, Dios mismo sabe que nosotros nos sentimos "estorbados" por sus planes, porque alteran los nuestros; y nuestra fe no es lo suficientemente fuerte para fiarnos más de sus planes que de los nuestros.
Por esto, podemos comprobar en el Evangelio que, cada vez que Dios pretende irrumpir en los planes humanos, empieza su mensaje tranquilizando al destinatario con un "no temáis". Transcribiré los casos más significativos en los que esto ocurre.
El ángel -mensajero del Señor-, en las ocasiones en que anuncia a los hombres la llegada del precursor o del Señor, comienza por tranquilizar al sus oyentes:
No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Juan [Lc 1, 13;]
No temas, María,
porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz
un hijo, y le pondrás por nombre Jesús [Lc 1, 30]
No temáis, porque
vengo a anunciaros un gran gozo, que lo sera para todo el pueblo: hoy os ha
nacido en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor:
encontrareis a un niño envuelto en panales y reclinado en un pesebre [Lc 2,
10-12]
Y cuando anuncia a la mujeres la resurrección del Señor, también las tranquiliza:
Un mancebo cubierto de vestidura blanca les dice "no temais" [Mt 28, 5]
Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús el
crucificado. No esta aquí porque ha resucitado como había dicho [Mt 28, 5-6]
Y el propio Señor tiene que tranquilizar a las mujeres a las que se aparece...
No tengáis miedo; Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán [Mt 28, 10]
Incluso a los apóstoles, que le creen un espíritu:
Mientras ellos estaban hablando de estas cosas Jesús se puso en medio y les dijo: La paz esté con vosotros. Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu. Y les dijo: Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones? [Lc 24, 36-38].
No tengáis miedo; Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán [Mt 28, 10]
Incluso a los apóstoles, que le creen un espíritu:
Mientras ellos estaban hablando de estas cosas Jesús se puso en medio y les dijo: La paz esté con vosotros. Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu. Y les dijo: Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones? [Lc 24, 36-38].
domingo, 3 de febrero de 2013
La Fe no es mero convencimiento
La Fe práctica no debe contentarse con asentir a las verdades que se nos proponen. El creyente no puede actuar como el alumno que se cree un teorema que no entiende. La Fe, o se pone en práctica o es un conocimiento estéril.
Como nos dice Benedicto XVI en su carta Porta Fidei, la Fe debe anclarse firmemente en el corazón, para que pueda tener reflejo en nuestra vida. De nuevo en su último libro sobre Jesús de Nazaret (el que se refiere a la infancia del Señor), se queja de que a veces el estudio de nuestro Credo se queda en disquisiciones académicas, sin influir en nuestra vida.
A veces la teología se agota en la disputa académica, hablamos de nuestro Credo, de nuestros Sacramentos, de los preceptos, de nuestra moral y los diseccionamos y estudiamos la mejor manera de cumplirlos. Pero si no ponemos en ello nuestro corazón -el amor de Dios y a Dios-, estamos convirtiendo la religión en una disciplina más, en una teoría sin raíz en nuestra vida. La religión debe ser como la gimnasia, quedarse en su estudio teórico no sirve para nada, porque no hace ningún bien ni al cuerpo ni al alma.
Como nos dice Benedicto XVI en su carta Porta Fidei, la Fe debe anclarse firmemente en el corazón, para que pueda tener reflejo en nuestra vida. De nuevo en su último libro sobre Jesús de Nazaret (el que se refiere a la infancia del Señor), se queja de que a veces el estudio de nuestro Credo se queda en disquisiciones académicas, sin influir en nuestra vida.
A veces la teología se agota en la disputa académica, hablamos de nuestro Credo, de nuestros Sacramentos, de los preceptos, de nuestra moral y los diseccionamos y estudiamos la mejor manera de cumplirlos. Pero si no ponemos en ello nuestro corazón -el amor de Dios y a Dios-, estamos convirtiendo la religión en una disciplina más, en una teoría sin raíz en nuestra vida. La religión debe ser como la gimnasia, quedarse en su estudio teórico no sirve para nada, porque no hace ningún bien ni al cuerpo ni al alma.
Nuestra.
Fe, o esta en el corazón o no es fe, es simple teoría.
miércoles, 30 de enero de 2013
Dios nos estorba
Dios, evidentemente, estorba al hombre que considera que su libertad no debe tener límites, ni físicos ni morales. Por esto es de algún modo lógica la postura de tanto ateo o liberal: Dios no existe.
Pero lo que ya resulta más extraño es que Dios también estorbe a los que creemos en Él y le consideramos nuestro creador.
Frecuentemente consideramos que estorba en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, que altera nuestros planes humanos.... que consideramos los mejores de los posibles.
¡Qué incongruencia!
Si Dios es nuestro creador y padre, entonces deberíamos estar atentos a sus planes y muy agradecidos de que nos los comunique con claridad para poder seguirlos; y rectificar inmediatamente los que nosotros nos hubiésemos trazado.
Pero la soberbia de creernos más listos que Dios, por una parte; y una falta de Fe práctica durante la vida ordinaria, por otra parte; nos hacen preferir nuestros errores a los magníficos planes de Dios.
¡Y luego le echamos la culpa de que nos hayan salido mal!
Pero lo que ya resulta más extraño es que Dios también estorbe a los que creemos en Él y le consideramos nuestro creador.
Frecuentemente consideramos que estorba en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, que altera nuestros planes humanos.... que consideramos los mejores de los posibles.
¡Qué incongruencia!
Si Dios es nuestro creador y padre, entonces deberíamos estar atentos a sus planes y muy agradecidos de que nos los comunique con claridad para poder seguirlos; y rectificar inmediatamente los que nosotros nos hubiésemos trazado.
Pero la soberbia de creernos más listos que Dios, por una parte; y una falta de Fe práctica durante la vida ordinaria, por otra parte; nos hacen preferir nuestros errores a los magníficos planes de Dios.
¡Y luego le echamos la culpa de que nos hayan salido mal!
lunes, 28 de enero de 2013
La acción de Dios
Si
Dios fuese una mera creación humana, entonces sólo podría influir en nuestras ideas y
nuestra espiritualidad.
Por el contrario, si el cosmos, el hombre y su alma son
creaciones de Dios, entonces Él puede influir fácilmente tanto en lo material como
en lo espiritual, pues ambas cosas las ha creado de la nada.
La única limitación que tendría Dios es la de no incurrir en contradicción con su
propia creación: no interferir la voluntad humana, no alterar sin motivo las
leyes físicas.Por esto, los ateos se preocupan muy mucho de negar cualquier intervención divina, incluso las más patentes. Porque si Dios tiene influencia en lo material, entonces no puede ser creación del hombre, sino precisamente lo contrario.
Por eso, los científicos cuando no pueden explicar algo lo achacan a la casualidad -que es la más anticientífica de las razones-; porque por esa puerta abierta a otras explicaciones, se les podría colar Dios.
sábado, 26 de enero de 2013
Dios es amor
Dios es amor, por eso la mayor y mejor manifestación de Dios es el amor humano.
Si existe amor entre los hombres es porque existe Dios.
Si todo lo que existe no fuese más que una consecuencia de casualidades cósmicas que crearon la materia; y los seres vivos -incluido el hombre- no fuesen más que el resultado de la evolución de dicha materia; entonces el amor no tendría ninguna cabida en ese mundo material. Por definición, la evolución es la tendencia de un ser a perfeccionarse y sobrevivir frente a los demás congéneres: la ley del más fuerte, del más hábil.
Dentro de esa evolución no tienen ninguna cabida ni el amor, ni la misericordia, ni la solidaridad, ni el perdón, ni cualquiera de los muchos sentimientos humanos relacionados con el amor...; que son los que realmente han creado nuestra sociedad humana...
Pero si el hombre está creado a imagen y semejanza de quien es amor, entonces los sentimientos humanos tienen una clara explicación; y nos llevan al mundo que conocemos que -con todos los defectos humanos- es infinitamente mejor de lo que hubiese sido un mundo meramente material regido exclusivamente por las leyes de la evolución.
Demos gracias a Dios.
Si existe amor entre los hombres es porque existe Dios.
Si todo lo que existe no fuese más que una consecuencia de casualidades cósmicas que crearon la materia; y los seres vivos -incluido el hombre- no fuesen más que el resultado de la evolución de dicha materia; entonces el amor no tendría ninguna cabida en ese mundo material. Por definición, la evolución es la tendencia de un ser a perfeccionarse y sobrevivir frente a los demás congéneres: la ley del más fuerte, del más hábil.
Dentro de esa evolución no tienen ninguna cabida ni el amor, ni la misericordia, ni la solidaridad, ni el perdón, ni cualquiera de los muchos sentimientos humanos relacionados con el amor...; que son los que realmente han creado nuestra sociedad humana...
Pero si el hombre está creado a imagen y semejanza de quien es amor, entonces los sentimientos humanos tienen una clara explicación; y nos llevan al mundo que conocemos que -con todos los defectos humanos- es infinitamente mejor de lo que hubiese sido un mundo meramente material regido exclusivamente por las leyes de la evolución.
Demos gracias a Dios.
jueves, 24 de enero de 2013
Nuestros límites
El hombre moderno se empeña en combatir
a Dios, porque le considera como un límite de su libertad; y en cierto modo no se equivoca: Dios es quien determina nuestros límites morales.
Así como la Naturaleza nos impone a los hombres muchas limitaciones con sus leyes físicas; y las autoridades nos imponen límites a nuestra libertad de actuar; así Dios, que es quien nos ha creado, ha establecido limitaciones a la conducta humana para que no nos desviemos de nuestra propia naturaleza, aunque nos deje en libertad para traspasar dichos límites. De hecho, el
hombre, en su afán de dominarlo todo, se rebela contra los limites; y ha logrado eliminar muchos de los limites físicos (hemos conquistado la velocidad, el espacio, las telecomunicaciones, etc...), o los ha disfrazado (transexualidad);
y ahora solo le queda eliminar a Dios para acabar con sus límites morales.
Pero corremos el riesgo de perder la más importante de nuestras libertades, la libertad intrínseca, la libertad de ser lo que debemos ser. Si incurrimos en el error de eliminar a Dios, de eliminar los límites que nuestra propia naturaleza nos impone, puede que entonces nos creamos absolutamente libres, pero en realidad nos habremos hecho esclavos de nuestro error, de nuestros caprichos, en definitiva, de nuestro pecado. Y de esta esclavitud no es posible liberarse, porque no querremos, ya que nos empecinaremos en el error de creernos libres, absolutamente libres..., sin nadie que nos pueda sacar del error. Por eso dijo Jesús que el pecado contra el Espíritu ( aquél que no se reconoce como pecado) no podrá ser perdonado, nunca...
Dios respeta nuestra libertad y nos permite transgredir sus límites morales sin impedírnoslo; pero también respeta nuestra naturaleza y no elimina los efectos dañinos que esas transgresiones tienen para el individuo y para la sociedad.
Pero corremos el riesgo de perder la más importante de nuestras libertades, la libertad intrínseca, la libertad de ser lo que debemos ser. Si incurrimos en el error de eliminar a Dios, de eliminar los límites que nuestra propia naturaleza nos impone, puede que entonces nos creamos absolutamente libres, pero en realidad nos habremos hecho esclavos de nuestro error, de nuestros caprichos, en definitiva, de nuestro pecado. Y de esta esclavitud no es posible liberarse, porque no querremos, ya que nos empecinaremos en el error de creernos libres, absolutamente libres..., sin nadie que nos pueda sacar del error. Por eso dijo Jesús que el pecado contra el Espíritu ( aquél que no se reconoce como pecado) no podrá ser perdonado, nunca...
Dios respeta nuestra libertad y nos permite transgredir sus límites morales sin impedírnoslo; pero también respeta nuestra naturaleza y no elimina los efectos dañinos que esas transgresiones tienen para el individuo y para la sociedad.
martes, 22 de enero de 2013
El signo para nuestra confianza
El signo que se nos da para que confiemos en la providencia Divina es este:
una virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel, Dios con
nosotros. Este signo es el que acabamos de conmemorar con la celebración de la Navidad. La encarnación es el signo por el que se nos puede exigir plena confianza en
Dios y en sus caminos; por que: si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
Tenemos que desterrar de nuestras vidas la soberbia de pensar que, de vez en cuando,
en algunos temas, Dios se equivoca, que nosotros tenemos mejores soluciones que
Él, que nuestros "atajos" son mejores y mas rápidos que sus caminos...
Esto es lo que le ocurrió a Acaz, rey de Judá, que confió más en una alianza con el rey de Asiria que en sus hermanos de Israel; y fue esta desconfianza la que le mereció la profecía sobre el signo que hemos transcrito arriba.
Confiemos más en la providencia de Dios, en sus preceptos y designios, que en la sabiduría humana; porque de hecho los "atajos" humanos nos llevan tarde o temprano al desastre.
domingo, 20 de enero de 2013
Tus pecados te son perdonados (2)
Como ya vimos en la anterior entrada con este mismo título, Jesús
nos perdona los pecados quizá cuando nosotros esperabamos de El otra cosa; quizá esperábamos que
nos ayudase con nuestras dificultades o nos curase una enfermedad; pero El "sólo" nos
perdona...
Es curioso cómo atribuimos a Dios todas las funciones menos la que le es más
propia. Le consideramos nuestro médico o nuestro asesor personal o incluso nuestro adivino de los sorteos de la lotería; y no nos damos cuenta de que Dios es fundamentalmente "nuestro Dios"; es decir, Aquél que nos ha creado para que seamos felíces amándole; y para esto, el perdón es mucho más importante que la salud, el éxito y, por supuesto, el dinero.
Porque
la función primordial del hombre -aquello para lo que ha sido creado- es estar en
Dios; y el pecado le separa de Dios... Lo principal del hombre no es tener
salud, ni techo, ni comida, ni trabajo: lo principal es estar en Dios y eso nos lo ha traído
Cristo redimiéndonos; es decir, regalándonos el perdón de nuestros pecados.
Pero no
debemos confundirmos. Precisamente por nuestra dignidad de hijos de Dios, que es
consecuencia de nuestra trascendencia espiritual, debemos respetar también nuestra
dignidad inmanente, como hombres creados y con necesidades materiales que debemos
satisfacer. Ningún hombre puede consentir que su prójimo carezca de lo necesario; y mucho menos con la excusa de que eso no es lo fundamental para su salvación. Sólo Dios puede decidir cuándo un hombre ha de prescindir de lo conveniente, incluso de lo necesario, para acercarse más a Él; el hombre siempre ha de buscar el bien, material y espiritual del prójimo, sin excepción.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)