La carta del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma de 2013 está perfectamente armonizada con su declaración del año de la Fe en su carta Porta Fidei; tanto, que casi no habla de los típicos temas cuaresmales: oración, limosna y ayuno. Pero, en cualquier caso, es otro de sus magistrales escritos en el que viene a remachar la necesidad de compaginar Fe y Caridad.
Empieza recordándonos lo que ya nos dijo en su encíclica Deus Caritas est: no se comienza a ser
cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con
una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida...
Es decir, el Cristianismo es la adhesión a una Persona a la que se ama, más que una adhesión a una idea o una moral, por muy alta que esta sea. Sin amar a Cristo no se puede ser cristiano. Pero el Papa nos aclara que no se trata de un amor sensiblero... El encuentro con Dios Amor
no sólo comprende el corazón,
sino también el entendimiento: El
reconocimiento del Dios vivo es una vía
hacia el amor, y el sí de
nuestra voluntad a la suya abarca entendimiento, voluntad y sentimiento en el
acto único del amor.
El auténtico amor está siempre en evolución, por esto, el Cristianismo será el seguimiento de Cristo cada vez más de cerca; y la mejor manera de acercarnos a Él es acercándonos a los demás: El cristiano es una persona
conquistada por el amor de Cristo y movido por este amor ―«caritas Christi urget nos» ―, está abierto de modo profundo y concreto al amor al prójimo.
La mejor prueba de que estamos amando a Cristo como Él quiere ser amado es que compartimos ese amor con los demás; en caso contrario, pequeño es nuestro amor.
La Fe nos muestra el amor de Dios y sirve de la espoleta para iniciar nuestro amor en respuesta al suyo; si este segunda paso no se llega a dar... vana es nuestra Fe. En palabras del Papa: la principal actitud
característica de los cristianos es precisamente «el amor fundado en la fe y plasmado por ella...
No se puede explicar mejor... vamos a echar de menos la sabiduría y claridad de este Papa... ¡Pero seguro que el Espíritu ya nos tiene preparado algo mejor aún!
Hay quien piensa que fe es lo opuesto a razón. Hay quien piensa que los que tenemos fe no somos personas razonables. No comparto estas opiniones; y para mostraros que en la razón hay mucha parte de fe y que en la fe hay mucha parte de razón, es para lo que comienzo este blog (28-9-2005).
jueves, 21 de febrero de 2013
lunes, 11 de febrero de 2013
Un gran hombre, hasta en su despedida.
Benedicto XVI anuncia su renuncia para el próximo 28 de febrero; que Dios le conceda la paz que su alma necesita y se ha ganado con un continuo y enorme servicio a la Iglesia. Sus palabras no pueden ser más sencillas, humildes y claras:
Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI
Queridísimos hermanos:
Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.
Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.
Vaticano, 10 de febrero 2013.
BENEDICTUS PP. XVI
No temáis (2)
Continúo con la anterior entrada.
En muchas otras ocasiones, comprobamos en el Evangelio que Jesús tiene que tranquilizar a los hombres a los que se aparece o a los que va a pedir o dar algo. Somos tan cortos de miras que cualquier acción de lo sagrado en nuestras vidas nos hace tambalear; y muchas veces, a pesar de que reiteradamente comprobamos que las "intromisiones" de Dios en nuestra vida -que tanto nos inquietan- a la larga son muy beneficiosas...
El Señor, cuando elige a sus apóstoles o envía a sus discípulos, les anima a afrontar las dificultades sin miedo:
No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron. (Lc 5, 4-11)
En muchas otras ocasiones, comprobamos en el Evangelio que Jesús tiene que tranquilizar a los hombres a los que se aparece o a los que va a pedir o dar algo. Somos tan cortos de miras que cualquier acción de lo sagrado en nuestras vidas nos hace tambalear; y muchas veces, a pesar de que reiteradamente comprobamos que las "intromisiones" de Dios en nuestra vida -que tanto nos inquietan- a la larga son muy beneficiosas...
El Señor, cuando elige a sus apóstoles o envía a sus discípulos, les anima a afrontar las dificultades sin miedo:
No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron. (Lc 5, 4-11)
No les
tengáis miedo, pues nada hay oculto que no vaya a ser descubierto, ni
secreto que no llegue a saberse. No tengáis miedo a los que matan el
cuerpo, pero no pueden matar el alma [Mt 10, 26-31]
A
vosotros amigos míos, os digo: no tengáis miedo a los que matan el
cuerpo y después de esto no pueden hacer
nada mas... Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No temáis
vosotros valéis mas que muchos pajarillos [Lc 12, 4-7]
Cuando os
lleven a las sinagogas y ante los magistrados y las autoridades, no os
preocupeis de como defenderos, o qué teneis que decir, porque el Espiritu
Santo os ensenara en aquella hora que es lo que hay que decir [Lc 12, 11-12; Mc
13, 11]
No temáis, pequeño
rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino. Vended vuestros
bienes y dad limosna [Lc 12, 32-33]
Y cuando piensan que van a perecer en medio de una tempestad en el lago, a pesar de estar acompañados por el mismo Jesús, les tiene que recriminar:
Por que
os asustáis, hombres de poca fe? [Mt 8, 26; Mc 4, 40]
En dos ocasiones en las que se les presenta con todo su poder y majestad, ante el temor de los apóstoles, tiene que tranquilizarlos:
Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dejaron: (es un fantasma! Y llenas de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús les hablo: -Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo. [Mt 14, 26-27; Mc 6, 50]
Cuando le vieron los discípulos andando sobre el mar, se asustaron y dejaron: (es un fantasma! Y llenas de miedo empezaron a gritar. Pero al instante Jesús les hablo: -Tened confianza, soy yo, no tengáis miedo. [Mt 14, 26-27; Mc 6, 50]
Los discípulos al oírlo [la voz del cielo, durante la transfiguración] cayeron de bruces llenos de temor. Entonces se acerco Jesús y los toco y les dijo: Levantaos y no tengáis miedo [Mt 17, 6]
Y a quienes se le acercan a pedir su favor, pero les impresiona la persona de Cristo, tiene que animarles a que se acojan a su misericordia sin miedo:
Jesús, al oír lo que hablaban [que la hija de Jairo ya había muerto], le dice al jefe de la sinagoga [Jairo]: no temas, tan solo ten fe. [Mc 5, 36; Lc 8,50]
Jesús, al oír lo que hablaban [que la hija de Jairo ya había muerto], le dice al jefe de la sinagoga [Jairo]: no temas, tan solo ten fe. [Mc 5, 36; Lc 8,50]
Y a la hemorroísa que se atreve a tocar la orla de su manto para quedar curada:
Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado [Mt 9, 22]
Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado [Mt 9, 22]
Pero a pesar de todas estos mensajes evangélicos, las intervenciones divinas nos siguen asustando.
domingo, 10 de febrero de 2013
No temáis
Sigo con la penúltima entrada.
Efectivamente, Dios mismo sabe que nosotros nos sentimos "estorbados" por sus planes, porque alteran los nuestros; y nuestra fe no es lo suficientemente fuerte para fiarnos más de sus planes que de los nuestros.
Por esto, podemos comprobar en el Evangelio que, cada vez que Dios pretende irrumpir en los planes humanos, empieza su mensaje tranquilizando al destinatario con un "no temáis". Transcribiré los casos más significativos en los que esto ocurre.
El ángel -mensajero del Señor-, en las ocasiones en que anuncia a los hombres la llegada del precursor o del Señor, comienza por tranquilizar al sus oyentes:
No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Juan [Lc 1, 13;]
Efectivamente, Dios mismo sabe que nosotros nos sentimos "estorbados" por sus planes, porque alteran los nuestros; y nuestra fe no es lo suficientemente fuerte para fiarnos más de sus planes que de los nuestros.
Por esto, podemos comprobar en el Evangelio que, cada vez que Dios pretende irrumpir en los planes humanos, empieza su mensaje tranquilizando al destinatario con un "no temáis". Transcribiré los casos más significativos en los que esto ocurre.
El ángel -mensajero del Señor-, en las ocasiones en que anuncia a los hombres la llegada del precursor o del Señor, comienza por tranquilizar al sus oyentes:
No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, así que tu mujer Isabel te dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Juan [Lc 1, 13;]
No temas, María,
porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz
un hijo, y le pondrás por nombre Jesús [Lc 1, 30]
No temáis, porque
vengo a anunciaros un gran gozo, que lo sera para todo el pueblo: hoy os ha
nacido en la ciudad de David, el Salvador, que es el Cristo, el Señor:
encontrareis a un niño envuelto en panales y reclinado en un pesebre [Lc 2,
10-12]
Y cuando anuncia a la mujeres la resurrección del Señor, también las tranquiliza:
Un mancebo cubierto de vestidura blanca les dice "no temais" [Mt 28, 5]
Vosotras no tengáis miedo; ya sé que buscáis a Jesús el
crucificado. No esta aquí porque ha resucitado como había dicho [Mt 28, 5-6]
Y el propio Señor tiene que tranquilizar a las mujeres a las que se aparece...
No tengáis miedo; Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán [Mt 28, 10]
Incluso a los apóstoles, que le creen un espíritu:
Mientras ellos estaban hablando de estas cosas Jesús se puso en medio y les dijo: La paz esté con vosotros. Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu. Y les dijo: Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones? [Lc 24, 36-38].
No tengáis miedo; Id a anunciar a mis hermanos que vayan a Galilea: allí me verán [Mt 28, 10]
Incluso a los apóstoles, que le creen un espíritu:
Mientras ellos estaban hablando de estas cosas Jesús se puso en medio y les dijo: La paz esté con vosotros. Se llenaron de espanto y de miedo, pensando que veían un espíritu. Y les dijo: Por qué os asustáis, y por qué admitís esos pensamientos en vuestros corazones? [Lc 24, 36-38].
domingo, 3 de febrero de 2013
La Fe no es mero convencimiento
La Fe práctica no debe contentarse con asentir a las verdades que se nos proponen. El creyente no puede actuar como el alumno que se cree un teorema que no entiende. La Fe, o se pone en práctica o es un conocimiento estéril.
Como nos dice Benedicto XVI en su carta Porta Fidei, la Fe debe anclarse firmemente en el corazón, para que pueda tener reflejo en nuestra vida. De nuevo en su último libro sobre Jesús de Nazaret (el que se refiere a la infancia del Señor), se queja de que a veces el estudio de nuestro Credo se queda en disquisiciones académicas, sin influir en nuestra vida.
A veces la teología se agota en la disputa académica, hablamos de nuestro Credo, de nuestros Sacramentos, de los preceptos, de nuestra moral y los diseccionamos y estudiamos la mejor manera de cumplirlos. Pero si no ponemos en ello nuestro corazón -el amor de Dios y a Dios-, estamos convirtiendo la religión en una disciplina más, en una teoría sin raíz en nuestra vida. La religión debe ser como la gimnasia, quedarse en su estudio teórico no sirve para nada, porque no hace ningún bien ni al cuerpo ni al alma.
Como nos dice Benedicto XVI en su carta Porta Fidei, la Fe debe anclarse firmemente en el corazón, para que pueda tener reflejo en nuestra vida. De nuevo en su último libro sobre Jesús de Nazaret (el que se refiere a la infancia del Señor), se queja de que a veces el estudio de nuestro Credo se queda en disquisiciones académicas, sin influir en nuestra vida.
A veces la teología se agota en la disputa académica, hablamos de nuestro Credo, de nuestros Sacramentos, de los preceptos, de nuestra moral y los diseccionamos y estudiamos la mejor manera de cumplirlos. Pero si no ponemos en ello nuestro corazón -el amor de Dios y a Dios-, estamos convirtiendo la religión en una disciplina más, en una teoría sin raíz en nuestra vida. La religión debe ser como la gimnasia, quedarse en su estudio teórico no sirve para nada, porque no hace ningún bien ni al cuerpo ni al alma.
Nuestra.
Fe, o esta en el corazón o no es fe, es simple teoría.
miércoles, 30 de enero de 2013
Dios nos estorba
Dios, evidentemente, estorba al hombre que considera que su libertad no debe tener límites, ni físicos ni morales. Por esto es de algún modo lógica la postura de tanto ateo o liberal: Dios no existe.
Pero lo que ya resulta más extraño es que Dios también estorbe a los que creemos en Él y le consideramos nuestro creador.
Frecuentemente consideramos que estorba en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, que altera nuestros planes humanos.... que consideramos los mejores de los posibles.
¡Qué incongruencia!
Si Dios es nuestro creador y padre, entonces deberíamos estar atentos a sus planes y muy agradecidos de que nos los comunique con claridad para poder seguirlos; y rectificar inmediatamente los que nosotros nos hubiésemos trazado.
Pero la soberbia de creernos más listos que Dios, por una parte; y una falta de Fe práctica durante la vida ordinaria, por otra parte; nos hacen preferir nuestros errores a los magníficos planes de Dios.
¡Y luego le echamos la culpa de que nos hayan salido mal!
Pero lo que ya resulta más extraño es que Dios también estorbe a los que creemos en Él y le consideramos nuestro creador.
Frecuentemente consideramos que estorba en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, que altera nuestros planes humanos.... que consideramos los mejores de los posibles.
¡Qué incongruencia!
Si Dios es nuestro creador y padre, entonces deberíamos estar atentos a sus planes y muy agradecidos de que nos los comunique con claridad para poder seguirlos; y rectificar inmediatamente los que nosotros nos hubiésemos trazado.
Pero la soberbia de creernos más listos que Dios, por una parte; y una falta de Fe práctica durante la vida ordinaria, por otra parte; nos hacen preferir nuestros errores a los magníficos planes de Dios.
¡Y luego le echamos la culpa de que nos hayan salido mal!
lunes, 28 de enero de 2013
La acción de Dios
Si
Dios fuese una mera creación humana, entonces sólo podría influir en nuestras ideas y
nuestra espiritualidad.
Por el contrario, si el cosmos, el hombre y su alma son
creaciones de Dios, entonces Él puede influir fácilmente tanto en lo material como
en lo espiritual, pues ambas cosas las ha creado de la nada.
La única limitación que tendría Dios es la de no incurrir en contradicción con su
propia creación: no interferir la voluntad humana, no alterar sin motivo las
leyes físicas.Por esto, los ateos se preocupan muy mucho de negar cualquier intervención divina, incluso las más patentes. Porque si Dios tiene influencia en lo material, entonces no puede ser creación del hombre, sino precisamente lo contrario.
Por eso, los científicos cuando no pueden explicar algo lo achacan a la casualidad -que es la más anticientífica de las razones-; porque por esa puerta abierta a otras explicaciones, se les podría colar Dios.
sábado, 26 de enero de 2013
Dios es amor
Dios es amor, por eso la mayor y mejor manifestación de Dios es el amor humano.
Si existe amor entre los hombres es porque existe Dios.
Si todo lo que existe no fuese más que una consecuencia de casualidades cósmicas que crearon la materia; y los seres vivos -incluido el hombre- no fuesen más que el resultado de la evolución de dicha materia; entonces el amor no tendría ninguna cabida en ese mundo material. Por definición, la evolución es la tendencia de un ser a perfeccionarse y sobrevivir frente a los demás congéneres: la ley del más fuerte, del más hábil.
Dentro de esa evolución no tienen ninguna cabida ni el amor, ni la misericordia, ni la solidaridad, ni el perdón, ni cualquiera de los muchos sentimientos humanos relacionados con el amor...; que son los que realmente han creado nuestra sociedad humana...
Pero si el hombre está creado a imagen y semejanza de quien es amor, entonces los sentimientos humanos tienen una clara explicación; y nos llevan al mundo que conocemos que -con todos los defectos humanos- es infinitamente mejor de lo que hubiese sido un mundo meramente material regido exclusivamente por las leyes de la evolución.
Demos gracias a Dios.
Si existe amor entre los hombres es porque existe Dios.
Si todo lo que existe no fuese más que una consecuencia de casualidades cósmicas que crearon la materia; y los seres vivos -incluido el hombre- no fuesen más que el resultado de la evolución de dicha materia; entonces el amor no tendría ninguna cabida en ese mundo material. Por definición, la evolución es la tendencia de un ser a perfeccionarse y sobrevivir frente a los demás congéneres: la ley del más fuerte, del más hábil.
Dentro de esa evolución no tienen ninguna cabida ni el amor, ni la misericordia, ni la solidaridad, ni el perdón, ni cualquiera de los muchos sentimientos humanos relacionados con el amor...; que son los que realmente han creado nuestra sociedad humana...
Pero si el hombre está creado a imagen y semejanza de quien es amor, entonces los sentimientos humanos tienen una clara explicación; y nos llevan al mundo que conocemos que -con todos los defectos humanos- es infinitamente mejor de lo que hubiese sido un mundo meramente material regido exclusivamente por las leyes de la evolución.
Demos gracias a Dios.
jueves, 24 de enero de 2013
Nuestros límites
El hombre moderno se empeña en combatir
a Dios, porque le considera como un límite de su libertad; y en cierto modo no se equivoca: Dios es quien determina nuestros límites morales.
Así como la Naturaleza nos impone a los hombres muchas limitaciones con sus leyes físicas; y las autoridades nos imponen límites a nuestra libertad de actuar; así Dios, que es quien nos ha creado, ha establecido limitaciones a la conducta humana para que no nos desviemos de nuestra propia naturaleza, aunque nos deje en libertad para traspasar dichos límites. De hecho, el
hombre, en su afán de dominarlo todo, se rebela contra los limites; y ha logrado eliminar muchos de los limites físicos (hemos conquistado la velocidad, el espacio, las telecomunicaciones, etc...), o los ha disfrazado (transexualidad);
y ahora solo le queda eliminar a Dios para acabar con sus límites morales.
Pero corremos el riesgo de perder la más importante de nuestras libertades, la libertad intrínseca, la libertad de ser lo que debemos ser. Si incurrimos en el error de eliminar a Dios, de eliminar los límites que nuestra propia naturaleza nos impone, puede que entonces nos creamos absolutamente libres, pero en realidad nos habremos hecho esclavos de nuestro error, de nuestros caprichos, en definitiva, de nuestro pecado. Y de esta esclavitud no es posible liberarse, porque no querremos, ya que nos empecinaremos en el error de creernos libres, absolutamente libres..., sin nadie que nos pueda sacar del error. Por eso dijo Jesús que el pecado contra el Espíritu ( aquél que no se reconoce como pecado) no podrá ser perdonado, nunca...
Dios respeta nuestra libertad y nos permite transgredir sus límites morales sin impedírnoslo; pero también respeta nuestra naturaleza y no elimina los efectos dañinos que esas transgresiones tienen para el individuo y para la sociedad.
Pero corremos el riesgo de perder la más importante de nuestras libertades, la libertad intrínseca, la libertad de ser lo que debemos ser. Si incurrimos en el error de eliminar a Dios, de eliminar los límites que nuestra propia naturaleza nos impone, puede que entonces nos creamos absolutamente libres, pero en realidad nos habremos hecho esclavos de nuestro error, de nuestros caprichos, en definitiva, de nuestro pecado. Y de esta esclavitud no es posible liberarse, porque no querremos, ya que nos empecinaremos en el error de creernos libres, absolutamente libres..., sin nadie que nos pueda sacar del error. Por eso dijo Jesús que el pecado contra el Espíritu ( aquél que no se reconoce como pecado) no podrá ser perdonado, nunca...
Dios respeta nuestra libertad y nos permite transgredir sus límites morales sin impedírnoslo; pero también respeta nuestra naturaleza y no elimina los efectos dañinos que esas transgresiones tienen para el individuo y para la sociedad.
martes, 22 de enero de 2013
El signo para nuestra confianza
El signo que se nos da para que confiemos en la providencia Divina es este:
una virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel, Dios con
nosotros. Este signo es el que acabamos de conmemorar con la celebración de la Navidad. La encarnación es el signo por el que se nos puede exigir plena confianza en
Dios y en sus caminos; por que: si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
Tenemos que desterrar de nuestras vidas la soberbia de pensar que, de vez en cuando,
en algunos temas, Dios se equivoca, que nosotros tenemos mejores soluciones que
Él, que nuestros "atajos" son mejores y mas rápidos que sus caminos...
Esto es lo que le ocurrió a Acaz, rey de Judá, que confió más en una alianza con el rey de Asiria que en sus hermanos de Israel; y fue esta desconfianza la que le mereció la profecía sobre el signo que hemos transcrito arriba.
Confiemos más en la providencia de Dios, en sus preceptos y designios, que en la sabiduría humana; porque de hecho los "atajos" humanos nos llevan tarde o temprano al desastre.
domingo, 20 de enero de 2013
Tus pecados te son perdonados (2)
Como ya vimos en la anterior entrada con este mismo título, Jesús
nos perdona los pecados quizá cuando nosotros esperabamos de El otra cosa; quizá esperábamos que
nos ayudase con nuestras dificultades o nos curase una enfermedad; pero El "sólo" nos
perdona...
Es curioso cómo atribuimos a Dios todas las funciones menos la que le es más
propia. Le consideramos nuestro médico o nuestro asesor personal o incluso nuestro adivino de los sorteos de la lotería; y no nos damos cuenta de que Dios es fundamentalmente "nuestro Dios"; es decir, Aquél que nos ha creado para que seamos felíces amándole; y para esto, el perdón es mucho más importante que la salud, el éxito y, por supuesto, el dinero.
Porque
la función primordial del hombre -aquello para lo que ha sido creado- es estar en
Dios; y el pecado le separa de Dios... Lo principal del hombre no es tener
salud, ni techo, ni comida, ni trabajo: lo principal es estar en Dios y eso nos lo ha traído
Cristo redimiéndonos; es decir, regalándonos el perdón de nuestros pecados.
Pero no
debemos confundirmos. Precisamente por nuestra dignidad de hijos de Dios, que es
consecuencia de nuestra trascendencia espiritual, debemos respetar también nuestra
dignidad inmanente, como hombres creados y con necesidades materiales que debemos
satisfacer. Ningún hombre puede consentir que su prójimo carezca de lo necesario; y mucho menos con la excusa de que eso no es lo fundamental para su salvación. Sólo Dios puede decidir cuándo un hombre ha de prescindir de lo conveniente, incluso de lo necesario, para acercarse más a Él; el hombre siempre ha de buscar el bien, material y espiritual del prójimo, sin excepción.
lunes, 7 de enero de 2013
La adoración de los Reyes Magos
Ayer celebrábamos la Epifanía, o manifestación del Señor a los gentiles. Y es que efectivamente, tres hombres que no compartían la fe de los judíos ni conocían sus tradiciones fueron capaces de reconocer a Dios a través de su manifestación en la Creación. En concreto, dice la tradición que descubrieron un hecho extrarodinario observando una estrella. Es decir, que incluso sin la revelación ni la Escritura, es posible reconocer la existencia de un Ser superior que ha intervenido en la creación y ordenación de todo lo que existe.
Al igual que los Magos, todos los hombres, ajenos a la revelación judaica, han reconocido la existencia del Creador simplemente observando sus obras. Es cierto que, sin la revelación, es difícil "conocer" al Creador; y por eso, unos le adoraban como sol, otros como un animal poderoso, otros como fuego o en cualquiera de las manifestaciones que más asombran al hombre; pero todos ellos descubrieron en lo creado la huella de lo divino.
Y en esto, la Ciencia no va en contra de la creencia popular, sino que, muy al contrario, cuanto más profundiza la Ciencia en los secretos de la Creación, más magníficas aparecen la obras de Dios y más difícil es creer que todo ello haya surgido "por casualidad".
El problema no es de la Ciencia, sino de los científicos, que cuanto más profundizan en su saber, más quieren suplantar al Creador de todo lo que ellos descubren. La alternativa, rendir su soberbia a Aquél que todo lo hizo desde la simplicidad, no les parece posible a "mentes tan preclaras"... mentes que, por supuesto, también fueron creadas por Aquél a quien rechazan.
Por el contrario, los Magos, no se sintieron "los dueños" de la estrella que habían descubierto, sino que por el contrario, sintieron que con ese hecho extraordinario, el Creador del cosmos quería decirles algo... y se pusieron en camino para descubrirlo.
Al igual que los Magos, todos los hombres, ajenos a la revelación judaica, han reconocido la existencia del Creador simplemente observando sus obras. Es cierto que, sin la revelación, es difícil "conocer" al Creador; y por eso, unos le adoraban como sol, otros como un animal poderoso, otros como fuego o en cualquiera de las manifestaciones que más asombran al hombre; pero todos ellos descubrieron en lo creado la huella de lo divino.
Y en esto, la Ciencia no va en contra de la creencia popular, sino que, muy al contrario, cuanto más profundiza la Ciencia en los secretos de la Creación, más magníficas aparecen la obras de Dios y más difícil es creer que todo ello haya surgido "por casualidad".
El problema no es de la Ciencia, sino de los científicos, que cuanto más profundizan en su saber, más quieren suplantar al Creador de todo lo que ellos descubren. La alternativa, rendir su soberbia a Aquél que todo lo hizo desde la simplicidad, no les parece posible a "mentes tan preclaras"... mentes que, por supuesto, también fueron creadas por Aquél a quien rechazan.
Por el contrario, los Magos, no se sintieron "los dueños" de la estrella que habían descubierto, sino que por el contrario, sintieron que con ese hecho extraordinario, el Creador del cosmos quería decirles algo... y se pusieron en camino para descubrirlo.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Nuestra Fe en el Niño Dios
Muchas veces he comentado que la manifestación más grande de nuestra Fe es la Eucaristía. cuando un hombre culto y moderno se arrodilla delante de un trozo de Pan consagrado (del Cuerpo de Cristo), está admitiendo -directa o indirectamente- la mayor parte de los dogmas de nuestra Fe; y está haciendo un acto de humildad muy importante y despreciando la opinión de tantos incrédulos, que nunc aentenderán coómo se puede adorar a una "cosa".
Pues bien, en este tiempo de Navidad, también se puede manifestar nuestra Fe de forma especial: adorando al Niño Dios.
Porque quien admite que ese Niño indefenso es Dios, también estará admitiendo el resto de los dogmas fundamentales de nuestra religión.
Y si le resulta más fácil querer a un Niño que a un trozo de Pan...; pues empiece por aquí.
Seguro que ese Niño y su Madre, nos acabarán llevando al Señor Redentor y a su Cuerpo.
Pues bien, en este tiempo de Navidad, también se puede manifestar nuestra Fe de forma especial: adorando al Niño Dios.
Porque quien admite que ese Niño indefenso es Dios, también estará admitiendo el resto de los dogmas fundamentales de nuestra religión.
Y si le resulta más fácil querer a un Niño que a un trozo de Pan...; pues empiece por aquí.
Seguro que ese Niño y su Madre, nos acabarán llevando al Señor Redentor y a su Cuerpo.
martes, 18 de diciembre de 2012
Tus pecados te son perdonados
Podríamos
decir que esta es la frase favorita de Jesucristo: tus pecados te son perdonados…
Y es que Él vino precisamente a librarnos de nuestros pecados, mucho antes que para restaurar un orden social o curar nuestras enfermedades del cuerpo. De hecho, en muchas ocasiones en las que se le acercaban enfermos, Cristo empezaba por perdonarles los pecados, aunque era manifiesto que los interesados pretendían su curación física antes que la espiritual. Pero es que Jesús primero nos da lo que considera más importante para nosotros y lo que sólo Él puede darnos. Y en aquellas ocasiones en que comienza por curar la enfermedad, suele terminar con el repetido: vete y no peques más…
La enfermedad del cuerpo no es lo peor, sino la enfermedad del alma. Muchas organizaciones caritativas cristianas parecen haber olvidado esto y se conforman con curar el cuerpo…
Y es que Él vino precisamente a librarnos de nuestros pecados, mucho antes que para restaurar un orden social o curar nuestras enfermedades del cuerpo. De hecho, en muchas ocasiones en las que se le acercaban enfermos, Cristo empezaba por perdonarles los pecados, aunque era manifiesto que los interesados pretendían su curación física antes que la espiritual. Pero es que Jesús primero nos da lo que considera más importante para nosotros y lo que sólo Él puede darnos. Y en aquellas ocasiones en que comienza por curar la enfermedad, suele terminar con el repetido: vete y no peques más…
La enfermedad del cuerpo no es lo peor, sino la enfermedad del alma. Muchas organizaciones caritativas cristianas parecen haber olvidado esto y se conforman con curar el cuerpo…
domingo, 16 de diciembre de 2012
Fe, esperanza y caridad.
Todo
el mensaje evangélico se puede resumir en estas tres virtudes: Fe, Esperanza y
Caridad. Cristo vino a predicarnos a la Tierra para que tuviésemos Fe en que Él es
el Hijo de Dios encarnado para redimirnos; para que tuviésemos Esperanza en el
Reino de Dios y su venida definitiva; y para que tuviésemos Caridad con el
prójimo.
Veinte siglos después, sigue pidiéndonos lo mismo: Fe, Esperanza y Caridad; aunque hayan cambiado las circunstancias y, por tanto, la manera concreta de vivier estas tres virtudes teologales:
Veinte siglos después, sigue pidiéndonos lo mismo: Fe, Esperanza y Caridad; aunque hayan cambiado las circunstancias y, por tanto, la manera concreta de vivier estas tres virtudes teologales:
La Fe se nos exige en aquello que es más
representativo de Jesucristo: Fe en la Eucaristía. Porque creer en la presencia real de
Cristo en el sagrario es creer en la práctica totalidad del mensaje evangélico.
Creer en la Eucaristía presupone la creencia en el Hijo de Dios encarnado, en
que murió por redimirnos y en que después resucitó. Y si creemos en que es
verdad aquello de que debemos comer su carne y beber su sangre, ¿cómo no creer
en el resto de sus mensajes? Por el contrario: si creemos que nos engañó en
algo tan importante, que cuando instituyó la Eucaristía simplemente estaba haciendo una alegoría, ¿cómo creer
en el resto de sus afirmaciones?; ¿cómo creeer en aquello de que los pobres, los que lloran, los que sufren persecución son los bienaventurados? Estoy convencido que la Fe en la Eucaristía debe
ser el centro de todo el Cristianismo actual; y porque no le es en la práctica, en Occidente el Cristianismo,
como la Fe en la Eucaristía, está en manifiesto retroceso.
La Esperanza se nos exige con respecto a su
mensaje: debemos esperar que el plan de Dios para la Humanidad y para cada
hombre es el mejor de los posibles. Si ponemos nuestra esperanza en el progreso
humano -en la Ciencia- muy pronto nos veremos defraudados, ya que sin contar
con Dios los avances humanos se suelen volver contra el hombre.
La Caridad se nos sigue exigiendo, igual que
hace veinte siglos, hacia el más necesitado, el más débil, el enfermo, el marginado… Pero
la Humanidad sigue considerando un derecho la eliminación de los débiles (el
niño en gestación, el anciano, el deficiente…), precisamente para poder evitar
ese ejercicio de la caridad que nos
sería exigible hacia ellos.
La Fe, la Esperanza y la Caridad son virtudes teologales, trascedentes; pero también pueden ser muy humanas, muy de cada día...
sábado, 15 de diciembre de 2012
21 del 12 de 2012
Por
no sé qué profecía maya, dicen que el mundo se acabará en esta fecha tan
cercana (por cierto, antes se especuló con que se acabaría el 12-12-12, día de Nuestra Señora de Guadalupe); pero ya
se ve que se equivocaron).
Pero, ¿qué es el fin del mundo?
Si se refieren a un tremendo cataclismo que extermine toda la vida (al menos la humana) sobre la faz de la Tierra, entonces el fin del mundo es una noticia realmente desoladora, porque el universo se quedaría sin quien pudiera conocerlo y disfrutarlo: ¿de qué sirve tanta maravilla si nadie la va a reconocer?
Pero si por el fin del mundo se entiende el fin de la Historia como venimos conociéndola; si el fin del mundo es el cumplimiento de la profecía cristiana de que será directamente Cristo quien tome las riendas de la Historia; entonces se trata de la mejor noticia que nos pudiesen dar. Y es una buena noticia a pesar de que todos tendremos que afrontar nuestros errores y nuestros pecados; pero la alegría de ver a Dios será muy superior a la pena por haberle dado tanto tiempo la espalda. Y sería una muy buena noticia a pesar de que dicha venida de Cristo estuviese acompañada de signos portentosos que nos hiciesen temblar de miedo, porque el hombre siempre tiene miedo a lo desconocido.
Todos los dolores de este parto merecerían la pena, porque en adelante la Historia estaría gobernada por su Dueño y Señor; y toda la creación respondería perfectamente a los fines para los que fue creada. Imagino que ante esta perspectiva hasta los más rebeldes se someterían a su Creador y Salvador…; aunque no es de descartar que un nuevo Lucifer o algún que otro Judas sigan rechazando la Bondad infinita: y es que la soberbia es el auténtico pecado imperdonable.
Espero con impaciencia el próximo día 21…; y si entonces no viene el Salvador, tendré que conformarme con la alegría del aniversario de su primera venida… la Natividad el próximo día 25; que esto sí es seguro.
Pero, ¿qué es el fin del mundo?
Si se refieren a un tremendo cataclismo que extermine toda la vida (al menos la humana) sobre la faz de la Tierra, entonces el fin del mundo es una noticia realmente desoladora, porque el universo se quedaría sin quien pudiera conocerlo y disfrutarlo: ¿de qué sirve tanta maravilla si nadie la va a reconocer?
Pero si por el fin del mundo se entiende el fin de la Historia como venimos conociéndola; si el fin del mundo es el cumplimiento de la profecía cristiana de que será directamente Cristo quien tome las riendas de la Historia; entonces se trata de la mejor noticia que nos pudiesen dar. Y es una buena noticia a pesar de que todos tendremos que afrontar nuestros errores y nuestros pecados; pero la alegría de ver a Dios será muy superior a la pena por haberle dado tanto tiempo la espalda. Y sería una muy buena noticia a pesar de que dicha venida de Cristo estuviese acompañada de signos portentosos que nos hiciesen temblar de miedo, porque el hombre siempre tiene miedo a lo desconocido.
Todos los dolores de este parto merecerían la pena, porque en adelante la Historia estaría gobernada por su Dueño y Señor; y toda la creación respondería perfectamente a los fines para los que fue creada. Imagino que ante esta perspectiva hasta los más rebeldes se someterían a su Creador y Salvador…; aunque no es de descartar que un nuevo Lucifer o algún que otro Judas sigan rechazando la Bondad infinita: y es que la soberbia es el auténtico pecado imperdonable.
Espero con impaciencia el próximo día 21…; y si entonces no viene el Salvador, tendré que conformarme con la alegría del aniversario de su primera venida… la Natividad el próximo día 25; que esto sí es seguro.
jueves, 13 de diciembre de 2012
El primer twitter del Papa
El Papa Benedicto XVI publicó ayer -festividad de Nuestra Señora de Guadalupe- su primer mensaje en twitter:
“Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el necesitado”.
Es un resumen buenísimo de todo el Evangelio, realmente ya no necesitaría añadir nada más.
Y resulta curioso que haya comenzado sus mensajes el día del aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego, ya que ese "mensaje" celestial marcó el comienzo de la conversión de los pueblos americanos al Cristianismo...
Esperemos que el mensaje del Papa también suponga el comienzo de la reconversión de occidente al Cristianismo.
“Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el necesitado”.
Es un resumen buenísimo de todo el Evangelio, realmente ya no necesitaría añadir nada más.
Y resulta curioso que haya comenzado sus mensajes el día del aniversario de la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego, ya que ese "mensaje" celestial marcó el comienzo de la conversión de los pueblos americanos al Cristianismo...
Esperemos que el mensaje del Papa también suponga el comienzo de la reconversión de occidente al Cristianismo.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Esta
es la única condición para ver el rostro de Dios: mirar con el corazón limpio.
Por
eso en un mundo absolutamente materializado, en el que se ve a los demás como
objeto de nuestra sensualidad u objetivo de nuestra codicia; en el que todas
las cosas creadas por Dios, en vez de revelárnoslo, nos reflejan únicamente
nuestros propios defectos: ambición, codicia, soberbia, lujuria; en un mundo
así es imposible ver a Dios.
Pero
si viésemos a los hermanos como objeto de nuestra caridad y los bienes
materiales como instrumentos para ejercerla, el rostro divino estaría
habitualmente desvelado y no nos costaría nada reconocerle.
lunes, 10 de diciembre de 2012
El rostro de Dios
En
el Antiguo Testamento se creía que ver el rostro de Dios provocaba la muerte
del que le viese. Algunos oyeron la voz de Dios; y Moisés le vio como zarza ardiendo,
pero a su paso tuvo que volver la cara.
En el Nuevo Testamento es muy distinto; realmente es todo lo contrario: el rostro de Dios nos ha sido mostrado a todos los hombres. Y ver ese rostro, en vez de ocasionar nuestra muerte, puede lograr nuestra salvación. Esto es posible porque Dios ha querido tener un rostro auténticamente humano, nacido de mujer. Con su encarnación no solo nos ha redimido, sino que además nos ha proporcionado un rostro en el que ver a Dios.
En el Nuevo Testamento es muy distinto; realmente es todo lo contrario: el rostro de Dios nos ha sido mostrado a todos los hombres. Y ver ese rostro, en vez de ocasionar nuestra muerte, puede lograr nuestra salvación. Esto es posible porque Dios ha querido tener un rostro auténticamente humano, nacido de mujer. Con su encarnación no solo nos ha redimido, sino que además nos ha proporcionado un rostro en el que ver a Dios.
Se dice que tuvieron mucha
suerte los que compartieron los días de Jesucristo y pudieron ver con
sus propios ojos el rostro de Cristo, de Dios. Pero la realidad es que desde entonces todos
podemos compartir ese privilegio: todo el que tenga Fe podrá ver el rostro de
Dios. ¿Cómo podemos verle?
Pues
cada vez que miramos con amor a alguien, vemos el rostro de Cristo. La beata
Teresa de Calcuta lo sabía muy bien y lo puso en práctica. Y cada vez que nos
dejamos amar por alguien, también podemos ver en quien nos ama el rostro de Cristo. Y si damos un
vaso de agua al hermano, su rostro se vuelve divino.
Y
todos los rostros serían divinos si, además de la caridad, practicásemos
también la justicia; si se sustituyese el egoísmo por la fraternidad, la
ambición por la generosidad, la revancha por el perdón...
Si
no vemos a Dios es por nuestra terquedad: basta con mirar con el corazón limpio para
verle muy de cerca.
sábado, 8 de diciembre de 2012
¿Es tan difícil creer?
Ahora que estamos esperando la llegada del Niño Dios, resulta especialmente adecuado este diálogo que circula por la red y que pone de manifiesto lo difícil que es mantener la Fe cuando a uno le falta esa chispa de imaginación que sólo Dios puede poner en nuestra mente y nuestro corazón:
En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebes. Uno pregunta al otro:
-¿Tu crees en la vida después del parto?.
-Claro que si. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos mas tarde.
-¡ Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?.
-No lo se pero seguramente…habrá mas luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
-¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y cómo comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida despues del parto esta excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
-Pues yo creo que debe haber algo. . Y tal vez sea sólo un poco distínto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
-Pero nadie ha vuelto nunca del mas allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
-Bueno, yo no se exactamente cómo será después del parto pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
-¿Mamá? ¿tú crees en mamá? ¿ Y donde crees tu que está ella?.
-¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
-¡ Pués yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto es lógico que no exista.
-Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tu puedes oírla cantando o sentir como acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?...yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella….
¡Qué difícil es entender la Fe desde fuera de la Fe!
En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebes. Uno pregunta al otro:
-¿Tu crees en la vida después del parto?.
-Claro que si. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos mas tarde.
-¡ Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?.
-No lo se pero seguramente…habrá mas luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
-¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y cómo comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida despues del parto esta excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
-Pues yo creo que debe haber algo. . Y tal vez sea sólo un poco distínto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
-Pero nadie ha vuelto nunca del mas allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
-Bueno, yo no se exactamente cómo será después del parto pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
-¿Mamá? ¿tú crees en mamá? ¿ Y donde crees tu que está ella?.
-¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
-¡ Pués yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto es lógico que no exista.
-Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tu puedes oírla cantando o sentir como acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?...yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella….
¡Qué difícil es entender la Fe desde fuera de la Fe!
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