En post anteriores (desde el 14 de octubre en adelante) he intentado transmitir razonamientos lógicos y pruebas científicas de que el universo ha debido ser causado por un Ser superior. Mi convencimiento personal es que lo más razonable es admitir la existencia de ese Ser superior, que yo identifico como el Dios de los cristianos y judíos, creador de todas las cosas.
Pero ¿esto me convierte en una persona religiosa? Creo que no, que si admito la existencia de un Dios, entonces soy un deísta o un teísta; pero todavía no me hace una persona religiosa. Es lo que en otras entradas he definido como la fe "teórica" o la fe "práctica" de la que habló San Juan Pablo II. La fe práctica es cuando llevo a mi vida esas creencias; y los cristianos basamos nuestras creencias en la Palabra de Dios: en la Biblia y, más en concreto, en el mensaje evangélico. Cuando creo es la enseñanza de Cristo y la pongo en práctica es cuando "creo a Dios", además de creer en su existencia.
La fe en un ser superior nos puede dar noción de cuál es el "misterio del hombre"; pero es creer a Dios, la fe práctica, lo que nos permitirá asumir ese misterio y llevarlo a término... Y todo hombre puede compartir y realizar este asombroso proyecto de ser realmente humano.
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