jueves, 6 de octubre de 2005

¿Por qué Dios nos ha creado libres?

No sé si has caído en la cuenta de que la existencia de la libertad humana es una de las pruebas que nos ha servido para demostrar la existencia de Dios, en cuanto que ésta es una de las manifestaciones espirituales del hombre. Resulta paradójico que precisamente por ser libres podamos negar la existencia de quien nos ha creado.

Estoy firmemente convencido de que la libertad es uno de los mayores dones que tienen el hombre; pero quizá en algún caso hayas caído en la tentación de pensar que es su peor defecto: ¿No será un error de Dios, que nos pudo crear perfectos, el habernos dado libertad para equivocarnos tan frecuentemente? ¿No se equivocaría al crear esta máquina humana tan perfecta, pero con el grave defecto de poder funcionar bien o mal según su voluntad?

Por supuesto, Dios no sólo no se equivocó al crearnos libres, sino que, después de crear las demás cosas materiales, quiso poner un broche final que culminara su creación. Al hacer al hombre libre, también le hizo capaz de "crear" amor con el ejercicio de su voluntad; y el amor es lo más preciado para Dios, porque forma parte de su propia naturaleza divina. Y todo el perfecto y maravilloso funcionamiento del universo no le puede dar a Dios el amor que le da, cuando quiere, el más insignificante de los hombres. El más pequeño de tus actos voluntarios de amor supone mayor novedad en el universo que el movimiento de los millones de galaxias; porque sólo el amor es libre.

Yo creo que la "excusa" para crear un ser racional libre sería terminar la Creación con un ser espiritual que se transciende a sí mismo y se une a su Creador voluntariamente. Para esto sí merece la pena arriesgarse a crear un ser libre: para que ame. Por tanto, el sentido de la existencia humana sería alcanzar su fin espiritual eterno, para cerrar el ciclo evolutivo previsto por Dios volviendo al mundo de lo espiritual, dando un final a la creación digno de su Creador.

No te habrá pasado inadvertida la importancia de las últimas afirmaciones. Si la excusa para tu vida humana es la vida espiritual, tu falta de trascendencia, tu rechazo a tratar íntimamente a tu Creador, a amarle, supondría la frustración total del fin de tu naturaleza humana: sería el comportamiento meramente material, cuando tu única razón de existir es la trascendencia de los límites materiales. Supondría el absoluto vacío de las motivaciones del alma humana.... esa angustia vital que se nota en la vida hedonista, permisivista y relativista actual, porque prescinde de lo espiritual.

Por otra parte, derivada de la existencia de Dios y del alma humana libre, surge la necesidad de una Ley Natural que oriente esta libertad hacia su fin natural. Me parece una conclusión evidente.

Si atendemos a los descubrimientos científicos, vemos que la evolución del universo es lenta y paulatina (miles de millones de años); pero se acelera súbitamente y cambia de dimensión al aparecer el hombre en escena, con su alma (creada expresamente por Dios) y su libertad. La simple Naturaleza ya no puede seguir este nuevo ritmo de la evolución; y los meros instintos -motivación básica en los animales- se muestran insuficientes para la nueva criatura libre: la Naturaleza no puede alcanzar la dimensión de lo espiritual. El hombre necesita una nueva norma de conducta -además de la instintiva- que se adapte a su dimensión: la Ley Natural, revelada o impresa en el alma humana, sustituye en lo moral a los instintos; pero con una diferencia muy importante: su seguimiento es libre.

Por esto, es especialmente importante el uso que hagamos de nuestra libertad.

Creo que esta vez me he adentrado un poco en conceptos filosóficos y no estoy seguro de haberlos expuesto con claridad; pero sí pienso que te he dado más motivos para entender la existencia de Dios, para constatar su necesidad: ¡Eres libre de admitirlos o no! De hecho, la razón humana puede llegar al convencimiento de la existencia de Dios si interpreta debidamente las realidades de la naturaleza; e interpretando las realidades del ser humano y su condición de racional y espiritual, puede la razón conocer que se trata de un Dios personal, bueno, sabio, poderoso y eterno, que transciende a su creación.

Dios está ahí y tú aquí: ¿vas a decirle algo?



1 comentario:

  1. No puedo dejar de agradecer cada día el don de la libertad, ¡creados a imagen y semejanza suya!

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