sábado, 22 de agosto de 2026

El mandamiento más importante: amar.

Le preguntó un doctor de la ley a Jesús [Mateo 22, 34-40]: "¿Cuál es el mandamiento principal?". La respuesta fue clara, comenzando por el primer mandamiento que Dios le inspiró a Moisés: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente". Pero continuó con un segundo mandamiento, que puede ser resumen de los siete últimos de las tablas de Moisés: "Amaras a tu prójimo como a ti mismo". Le pregunta por el mandamiento principal pero Jesús de responde con dos, que son similares: amar. Pero quizás esto no sea extraño, porque, en realidad, se trata de un único mandamiento: el del amor; y el amor a Dios. La segunda parte, no es sino una concreción de la primera: la forma de amar a Dios es amando al prójimo.

Colijo esta conclusión de dos circunstancias. La primera es que el hombre no sabe cómo amar a un Dios, creador, omnipotente, eterno, inmutable y que no necesita nada: ¿Cómo amar a un Ser así? La segunda es que, visto lo anterior, nuestra forma de manifestar el amor bien puede ser amando las obras de Dios; y su creación más importante, lo que hizo a su imagen y semejanza, fue el hombre.

Si queremos amar a Dios, tendremos que amar a sus hijos,  amándonos entre hermanos. No puedo estar muy desencaminado cuando el mismo Cristo nos lo especificó con su nuevo mandamiento: Amaos unos a otros como yo os he amado [Juan 13, 34].

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