martes, 17 de marzo de 2026

La nebulosa de la fe (2)

Seguimos hablando del claro-oscuro de la fe y el escrutinio al que se la puede someter.   Lo curioso es que no realizamos ese mismo escrutinio para muchas otras cosas que también admitimos por fe: todo aquello que hemos aprendido porque alguien nos lo ha enseñado. Incluso las cosas más evidentes (al menos para mí) pueden llegar a ponerse en duda si nos empeñamos en razonarlas (o razonar lo contrario). Tenemos un ejemplo en los terraplanistas : aquellos que niegan que la Tierra sea un planeta esférico. Algo absolutamente evidente desde que Colón y los demás navegantes la circunvalaron; y mucho más desde que se ha podido fotografiar desde la estratosfera. Pero si se somete su esfericidad a un exhaustivo escrutinio, y al empeño de nuestra razón, se pueden encontrar "pruebas" de que, en realidad, la Tierra es plana. Es un ejemplo, pero podría poner otros: ¿¡por qué tengo que creerme que Australia o Alaska existen¡? Si me empeño, seguro que lograría aportar pruebas de lo contrario. 

Ahora un ejemplo mucho más escabroso: si empiezo a investigar sobre si mi madre es realmente mi madre, aunque toda la vida así lo he creído, ¿no encontraría indicios que me hiciesen dudar? Y mucho más fácil me suscitaría dudas si esa misma investigación la hago sobre mi padre.

Lo mismo ha ocurrido con la fe: si nos empeñamos en racionalizarla, seguro que encontramos argumentos para llegar al agnosticismo o, incluso, al ateísmo. Aquello que vemos sin dudar, nos generará dudas si tratamos de mirarlo fijamente bajo el microscopio del racionalismo puro. Y entonces, el argumento de que si algo ha sido creado, es porque alguien lo ha creado; de que si algo está ordenado, es porque alguien lo ha ordenado; de que si la vida es un auténtico milagro (seis mil millones de bases de ADN perfectamente ordenados), es porque alguien lo ha realizado; de que si el hombre siempre ha tenido una dimensión espiritual, es porque ha sido creado por un ser superior al que tiende.

Lo curioso es que, tras las dudas generadas por el microscopio racionalista, surjan certezas tan irracionales como afirmar que "todo ha salido de la nada", "el orden del universo se produce por casualidad" o "la vida la trajeron a la Tierra los extraterrestres.

Si mirar de frente a una nebulosa nos impide verla con claridad, mejor la seguimos mirando de reojo; pero, en todo caso, no por no verla, esa nebulosa dejará de existir.

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