En esta página iré indicando los escritos que sobre el cristianismo vaya publicando.
Hoy mismo he subido a Amazon un ensayo sobre la relación entre FE y RAZON a la vista de los importantes descubrimientos científicos del siglo XX. Se trata de verificar si la fe cristiana tiene alguna base racional y científica, o son creencias sin ningún soporte lógico. Y, de paso, enlazar los concepto de Vida, Tiempo y Amor bajo la concepción cristiana. La conclusión que se alcanza es que la fe en la existencia de un Ser superior, creador del Universo y directos de toda la evolución posterior es, a la luz de la ciencia, el planteamiento más razonable.
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¿Qué es la vida? Ese proceso que permite a los seres cambiar
contantemente, pero permaneciendo en su identidad personal. Estos cambios
suceden en el tiempo, pero ¿qué es el tiempo?; ¿es la medida de dichos cambios
o es su causa?; ¿existe una dimensión temporal y otra atemporal? Si así fuese,
el hombre podría participar de alguna manera de esta otra dimensión atemporal,
con su espíritu o alma. Quizá una muestra de que esto es posible fuese el sentimiento
que le hace al hombre negarse a sí mismo para entregarse al otro: el amor.
El
autor ha pretendido con este ensayo enlazar esos tres conceptos que tan
difíciles son de definir, a pesar de que cualquier lego sabe bien en qué
consisten. Aunque se pretende utilizar un lenguaje sencillo, incluso informal
en ocasiones, esto no debe restar profundidad ni seriedad al estudio que se quiere
desarrollar en este ensayo.
En
modo alguno se pretende que sea un manual científico —aunque el autor intente
divulgar algunos conocimientos menos difundidos—; pero sí apoyarse en los
descubrimientos de la ciencia producidos durante el último siglo y poner de
manifiesto las áreas en las que la misma ciencia no se pronuncia porque no
encuentra una explicación plausible.
Tampoco
pretende ser un tratado filosófico ni mucho menos teológico. Se limita el autor
a exponer una serie de ideas, hechos y teorías, para suscitar en el lector la
curiosidad y hacerle pensar sobre qué conclusiones resultan ser más razonables.
Más en concreto, se pretenden contrastar los descubrimientos científicos
recientes con los planteamientos del cristianismo; y comprobar si estos tienen
una base científica que pueda justificarlos.

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